Estado crítico de las fuentes hídricas en Santander: 60% en condición regular
La riqueza hídrica de Santander, uno de los pilares fundamentales del departamento, enfrenta un panorama preocupante según los últimos monitoreos ambientales. Los ríos Sogamoso, Fonce, Suárez, Carare, Opón, Lebrija y Chitagá, junto con numerosas microcuencas que desembocan en el Magdalena Medio, muestran signos evidentes de deterioro en su calidad.
Distribución desigual de la calidad del agua
Jenny Alexandra Chaparro Pinzón, ingeniera ambiental y especialista en ordenación de cuencas hidrográficas, explica que el estado de las fuentes hídricas presenta un comportamiento diferenciado a lo largo del territorio santandereano. "En las zonas de alta montaña, donde se localizan los nacimientos y afloramientos de agua, predominan condiciones de calidad buenas", señala la experta, haciendo referencia específica a los páramos de Santurbán y Almorzadero.
Esta situación favorable se atribuye principalmente a la presencia de áreas de protección, ecosistemas estratégicos y una menor intervención humana. Sin embargo, la condición empeora progresivamente a medida que el agua fluye hacia zonas más bajas del departamento.
Deterioro en zonas urbanas y productivas
En los tramos intermedios de las cuencas, la calidad del agua oscila entre aceptable y regular, mientras que en los tramos bajos, donde se concentran actividades urbanas y productivas, el deterioro se hace más evidente. Chaparro identifica áreas críticas en los ríos Fonce, Suárez, Sogamoso y la parte baja del río Lebrija, donde se acumulan mayores presiones contaminantes.
"La red hídrica de Santander ha excedido su capacidad natural para regular, asimilar y depurar la cantidad de contaminantes que hoy en día se producen y se vierten en los cuerpos de agua", advierte la especialista.
Principales factores de presión
Entre las causas identificadas del deterioro hídrico se encuentran:
- Expansión de la frontera agropecuaria y uso intensivo del suelo
- Disminución de la cobertura vegetal en áreas de protección y rondas hídricas
- Incremento de actividades extractivas
- Vertimientos puntuales de origen urbano
- Deficiencias en sistemas de saneamiento básico, especialmente en zonas rurales
Además, el cambio climático ha exacerbado la situación, con fenómenos como 'El Niño' provocando sequías severas y afectando aproximadamente el 30% del departamento durante el primer semestre de 2024.
Resultados del monitoreo técnico
El Índice de Calidad del Agua (ICA), herramienta técnica que evalúa el estado de ríos y quebradas, revela datos concretos sobre la situación:
- 60% de los 111 sitios evaluados se encuentran en categoría "Regular"
- 20% presenta calidad "Mala"
- 19% se ubica en categoría "Aceptable"
- 1% (quebrada El Carrasco) registra condición "Muy Mala"
El informe de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) destaca casos específicos como el río de Oro, cuya calidad se deteriora notablemente al atravesar zonas urbanas y recibir vertimientos de plantas de tratamiento.
Contaminación por componentes específicos
El análisis detallado muestra variaciones según el tipo de contaminación:
- Mineralización: 51% sin contaminación, 19% con niveles bajos, 4% con niveles muy altos
- Materia orgánica: Predominan niveles medios (30%), seguidos de altos (14%) y muy altos (10%)
- Sólidos suspendidos: 77% sin contaminación, 12% en nivel bajo
Estos resultados evidencian una presión generalizada sobre los cuerpos de agua que requiere acciones inmediatas de manejo y control.
Ampliación del monitoreo y acciones complementarias
En respuesta a estas condiciones, la red de monitoreo se ha fortalecido significativamente, pasando de 71 puntos en 2021 a 112 en 2025. Además, se han incorporado nuevos parámetros de medición a través del Programa Institucional Regional de Monitoreo del Agua (PIRMA), permitiendo una evaluación más integral.
La CDMB también realiza campañas específicas de monitoreo de metales, particularmente en zonas con historial de minería aurífera como la cuenca alta del río Suratá, donde se ha utilizado mercurio pese a su prohibición en Colombia desde 2013.
Calidad del agua para consumo humano
En cuanto al agua que llega a los hogares, el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (IRCA) del Instituto Nacional de Salud muestra que Santander registra un nivel de riesgo bajo (9.0) para febrero de 2026, indicando que el agua es apta para consumo humano aunque requiere mejoras.
Sin embargo, existen disparidades municipales significativas:
- Riesgo alto: Betulia (78.7), Barichara (51.0), Matanza (46.5), Aratoca (40.3)
- Riesgo medio: Rionegro (27.1), Charta (27.1), Onzaga (27.1), entre otros
- Riesgo bajo o sin riesgo: Bucaramanga (1.5), Floridablanca (0), Girón (1.7), y varios municipios más
Los expertos coinciden en que estos resultados destacan la importancia de mantener un seguimiento continuo y fortalecer las acciones de control y prevención de fuentes contaminantes para garantizar la sostenibilidad del recurso hídrico en Santander.



