La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) presentó un informe que documenta a más de 6.000 animales como víctimas del conflicto armado en Colombia. Sin embargo, organizaciones ambientalistas y expertos en fauna silvestre han puesto en duda la precisión de estas cifras, señalando posibles fallas metodológicas en la recolección de datos.
Detalles del informe
Según el documento, las especies más afectadas incluyen mamíferos como dantas, jaguares y primates, así como aves y reptiles. Los principales factores de afectación son la destrucción de hábitats, el uso de explosivos, la cacería indiscriminada y el tráfico ilegal de especies. La JEP indicó que estos casos fueron recopilados a partir de testimonios de comunidades y desmovilizados, así como de informes de entidades ambientales.
Críticas a la metodología
No obstante, voces críticas argumentan que el informe carece de rigurosidad científica. Carlos Moreno, biólogo de la Universidad Nacional, señaló: “No se especifican los criterios para determinar si un animal fue directamente víctima del conflicto o si su muerte obedeció a causas naturales o a otros factores humanos”. Además, se cuestiona la falta de datos precisos sobre ubicaciones y fechas de los incidentes.
Reacciones de las comunidades
En regiones como el Chocó y el Meta, líderes ambientales han manifestado su preocupación. María López, representante de una asociación campesina, afirmó: “Es positivo que se reconozca el impacto en la fauna, pero necesitamos acciones concretas de protección y restauración de ecosistemas”.
Contexto del conflicto y la fauna
Colombia, uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, ha visto cómo décadas de conflicto armado han dejado huellas profundas en sus ecosistemas. La JEP, como tribunal de paz, busca visibilizar todos los tipos de víctimas, incluyendo a los animales. Sin embargo, este informe abre el debate sobre cómo medir y reparar el daño ambiental en medio de la complejidad del posconflicto.
Próximos pasos
La JEP anunció que continuará recopilando información y que abrirá espacios de diálogo con expertos para mejorar la metodología. Mientras tanto, organizaciones como WWF Colombia han ofrecido colaborar para ajustar los datos y garantizar que las políticas de reparación integral consideren adecuadamente a la fauna silvestre.



