Calor extremo reduce horas seguras para actividades diarias en Colombia y el mundo
Calor extremo reduce horas seguras para actividades diarias

Calor extremo está reduciendo las horas seguras para la vida cotidiana en Colombia

El cambio climático está transformando una dimensión fundamental de la existencia humana: el tiempo disponible para realizar actividades cotidianas sin poner en riesgo la salud. Una investigación científica reciente advierte que el aumento sostenido de la temperatura global, combinado con mayores niveles de humedad en numerosas regiones del planeta, está disminuyendo progresivamente las horas anuales en las que es seguro trabajar, caminar, ejercitarse o realizar tareas domésticas al aire libre.

Impacto creciente en América Latina y Colombia

La investigación, publicada en la revista Environmental Research: Health, analiza más de siete décadas de datos climáticos —desde 1950 hasta 2024— y los combina con un modelo fisiológico que estima cómo responde el cuerpo humano a distintas combinaciones de temperatura y humedad durante la actividad física. Los científicos se concentraron en lo que denominan "graves limitaciones de habitabilidad", momentos en que el calor y la humedad alcanzan niveles tan elevados que incluso actividades físicas leves pueden representar un peligro para la salud.

Los resultados muestran una tendencia alarmante: el número de horas anuales en las que el calor limita la actividad segura está aumentando de manera sostenida en todo el mundo. América Latina no escapa a esta tendencia, y países tropicales como Colombia aparecen entre los territorios donde el fenómeno puede adquirir mayor relevancia en las próximas décadas.

Adultos mayores colombianos enfrentan 561 horas anuales de riesgo

Según los datos del estudio, los adultos jóvenes —entre 18 y 40 años— estaban expuestos en promedio a unas 25 horas anuales de estas condiciones extremas durante la década de 1950. En la última década, esa cifra prácticamente se duplicó hasta alcanzar alrededor de 50 horas anuales. Sin embargo, el impacto es mucho más severo en la población mayor de 65 años.

En Colombia, la situación es particularmente preocupante. Los adultos mayores pasaban entre 1950 y 1979 unas 330 horas al año bajo condiciones que limitan gravemente la actividad segura. En el periodo más reciente —entre 1995 y 2024— esa cifra aumentó significativamente a 561 horas anuales.

El médico e investigador Camilo Prieto, profesor de la Universidad Javeriana, explica que este dato refleja una tendencia alarmante: "Si tenemos un cambio de 330 horas a 561 horas al año con condiciones peligrosas para los adultos mayores, significa que el país está experimentando una exposición creciente a estrés térmico".

Mecanismo fisiológico comprometido

Prieto detalla que el cuerpo humano depende de un mecanismo relativamente simple para regular su temperatura: la evaporación del sudor. Cuando este mecanismo se altera debido a la combinación de altas temperaturas y humedad, el organismo pierde su capacidad natural de enfriamiento.

"Nuestra capacidad de intercambiar calor y humedad con el entorno se reduce", señala Prieto. "Cuando ese mecanismo se altera, puede aparecer una condición conocida como golpe de calor, que puede desencadenar complicaciones severas como eventos cerebrovasculares, enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte".

Vulnerabilidad particular de Colombia

El fenómeno tiene implicaciones especialmente complejas en países tropicales como Colombia, donde las temperaturas elevadas y la humedad ya son condiciones habituales durante buena parte del año. El médico Erwin Hernández, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, explica que el país reúne varios factores que pueden amplificar los efectos del calor extremo.

"Colombia es un país tropical en donde muchas regiones ya tienen altas temperaturas durante buena parte del año y, además, hay sitios donde la humedad tiende a ser mucho más alta que en otras regiones del mundo", señala Hernández.

El especialista advierte que el problema no se limita a días más calurosos, sino a momentos en los que el organismo tiene mayores dificultades para regular su temperatura. Si la exposición se prolonga, pueden aparecer complicaciones médicas importantes como deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor, que pueden complicar enfermedades crónicas como la hipertensión o la diabetes.

Desigualdades sociales amplificadas

Además de los riesgos sanitarios, el fenómeno también tiene implicaciones sociales profundas. Hernández advierte que las poblaciones con menos recursos serán las más afectadas.

"Las personas con menos recursos suelen vivir en viviendas con menor ventilación, en condiciones de hacinamiento o con menor acceso a sistemas de enfriamiento como ventiladores o aire acondicionado", explica el médico. "A esto se suma que muchas de ellas dependen de trabajos al aire libre. Por eso estas condiciones climáticas pueden recrudecer las desigualdades en salud que ya existen en el país".

Adaptación urbana y laboral necesaria

El climatólogo Benjamín Quesada, director del pregrado en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario, advierte que el fenómeno tendrá implicaciones profundas para la organización social y económica de las ciudades.

"Como el calor extremo va a limitar cada vez más las actividades humanas, vamos a tener que hacer transformaciones estructurales", afirma Quesada. Una de las primeras adaptaciones podría darse en los horarios laborales: "Los horarios de trabajo tendrán que adaptarse más al clima. Ya vemos que en algunas regiones hay jornadas más tempranas o pausas obligatorias durante las horas de mayor calor. Eso podría generalizarse e incluso facilitar el trabajo nocturno".

Otra dimensión clave será el rediseño urbano. Quesada señala que existen múltiples estrategias para reducir la temperatura en las ciudades:

  • Aumento del arbolado urbano
  • Diseño de corredores de ventilación
  • Uso de materiales que reflejen el calor
  • Implementación de techos blancos y techos verdes
  • Instalación de persianas externas

Preparación de los sistemas de salud

Los sistemas de salud también tendrán que prepararse para enfrentar los efectos del calor extremo. Según Quesada, Colombia aún tiene desafíos importantes en ese frente.

"Hace falta un sistema de monitoreo que permita identificar casos de golpe de calor, deshidratación o agravamiento de enfermedades cardiovasculares asociadas al calor", afirma el climatólogo. Además, propone que las autoridades locales desarrollen protocolos específicos para enfrentar olas de calor, incluyendo sistemas de alerta temprana y recomendaciones específicas para proteger a la población, especialmente a los adultos mayores.

Un desafío multidimensional

Para los expertos, el fenómeno representa uno de los cambios más tangibles del cambio climático en la vida cotidiana. A medida que aumentan las temperaturas y la humedad, habrá cada vez más momentos en los que el cuerpo humano no podrá realizar actividades normales de forma segura.

Frente a este escenario, los especialistas concluyen que las soluciones pasan por una combinación de:

  1. Adaptación urbana con estrategias de enfriamiento
  2. Protección laboral con horarios adaptados al clima
  3. Fortalecimiento de los sistemas de salud
  4. Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero

El calor extremo ya no es solo una cuestión ambiental: se ha convertido, cada vez más, en una cuestión de salud pública y de organización social que requiere respuestas urgentes y coordinadas en Colombia y el mundo.