Una década de coexistencia entre campesinos y el cóndor en Santander
En la provincia de García Rovira, en el departamento de Santander, campesinos y ambientalistas celebran diez años de un pacto histórico para proteger al majestuoso cóndor de los Andes y fomentar el turismo en una de las joyas naturales más importantes de la región: el páramo del Almorzadero. Este ecosistema alberga la mayor población de cóndores en todo el territorio colombiano, convirtiéndose en un santuario vital para esta especie emblemática.
Del conflicto a la convivencia armónica
Hace aproximadamente una década, familias campesinas del municipio de Cerrito, dedicadas principalmente a la ganadería ovina, comenzaron a observar la llegada de cóndores a la zona de El Mortiño. Estas imponentes aves, que anidaron en los riscos del páramo, iniciaron ataques a los corderos que pastaban libremente en la zona, generando un conflicto directo entre los habitantes y la fauna silvestre.
La situación se intensificó cuando algunos campesinos, en defensa de sus animales, recurrieron a métodos extremos como arrojar carroña envenenada a los cóndores. Sin embargo, diez familias visionarias decidieron buscar una solución diferente, ideando estrategias para que la convivencia entre humanos y aves transcurriera en completa armonía.
La creación de la Asociación Campesina Coexistiendo con el Cóndor
Los campesinos implementaron medidas innovadoras que incluyeron la construcción de apriscos para controlar el pastoreo de las ovejas y, simultáneamente, erigieron tres plataformas de alimentación específicamente diseñadas para proveer carroña disponible a los cóndores. Esta iniciativa pionera recibió el respaldo fundamental del Parque Jaime Duque, que se convirtió en el principal financiador del proyecto, junto con el Sena como entidad capacitadora y otras organizaciones que apoyaron lo que hoy se conoce como la Asociación Campesina Coexistiendo con el Cóndor (Acamco).
La presencia estable de los cóndores comenzó a atraer turistas de diversas regiones, transformándose en una oportunidad económica invaluable para las familias del páramo del Almorzadero. Actualmente, más de veinte familias integran la asociación, pasando de ser adversarios de las aves a convertirse en sus principales protectores y promotores.
Transformación económica y reconocimiento nacional
Las familias asociadas recibieron formación especializada en temas turísticos, capacitándose como guías profesionales que cada año reciben a cientos de visitantes. Ofrecen servicios integrales que incluyen hospedaje, venta de delicias gastronómicas regionales, exhibición de maravillas naturales, comercialización de artesanías elaboradas con lana y materiales autóctonos, y visitas guiadas a los lugares donde vuelan estas majestuosas aves.
Según testimonios de Doris Torres, propietaria de la Finca Turística El Salto, en 2024 recibieron 600 visitantes, cifra que ascendió a 1.000 en 2025, y en lo que va de 2026 ya superan los 200 visitantes. Este crecimiento exponencial demuestra el éxito del modelo de turismo sostenible implementado.
La estrategia de cuidado y conservación obtuvo reconocimiento nacional cuando, en 2023, el proyecto de coexistencia con los cóndores ganó el primer lugar del prestigioso premio nacional Bibo en la categoría Cuidado Comunitario de la Biodiversidad. Entre 238 iniciativas ambientales presentadas en la edición número 13 de los premios, el programa "Cuido mis ovejas, protejo el páramo y el Cóndor" fue galardonado por su impacto positivo y sostenible.
Sistema de monitoreo y expansión del proyecto
Desde 2019, se implementó un programa de monitoreo científico utilizando cámaras trampa en los municipios de Cerrito y San Andrés, permitiendo estudiar la dinámica de convivencia entre especies y comprender la composición poblacional de los cóndores en el páramo del Almorzadero. Carlos Andrés Suárez, especialista en monitoreo del cóndor de los Andes del Parque Jaime Duque, explicó que este sistema ha sido fundamental para diseñar estrategias efectivas de conservación.
Los recursos generados por las entradas de visitantes al Parque Jaime Duque se destinan parcialmente al sostenimiento de la alimentación de los cóndores, incluyendo la compra de animales muertos a propietarios de fincas para servir como alimento a las aves, creando un ciclo económico beneficioso para todos los involucrados.
Entre los protectores más emblemáticos se encuentra Gilberto Conde, un campesino que mantiene su atuendo tradicional de ruana de lana de oveja, sombrero de ala ancha y machete, pero que ahora también porta una cámara fotográfica semiprofesional con la que documenta momentos únicos de vuelo y alimentación de los cóndores, contribuyendo al registro científico y a la divulgación de la importancia de la conservación.
Nueva reserva natural y proyección internacional
En marzo de 2023, se estableció la Reserva Natural de la Sociedad Civil Piedra del Cóndor en la vereda Ancá del municipio de San Andrés, como resultado de un proyecto presentado a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde Colombia resultó ganadora junto con otros tres países. Este terreno, actualmente en proceso de declaración oficial como reserva, busca replicar el exitoso modelo implementado en El Mortiño, promoviendo el turismo sostenible de la mano del campesino y protegiendo no solo al cóndor, sino a todas las especies del ecosistema.
Doris Torres, líder de Acamco, destacó que "la apuesta por la conservación ha valido la pena", atrayendo la atención de medios de comunicación, autoridades y turistas internacionales de países como Suecia, Inglaterra, España e Italia. Este proyecto demuestra que es posible armonizar la producción agrícola con la conservación ambiental, creando un modelo replicable que beneficia tanto a las comunidades locales como a la biodiversidad colombiana.
