Los celos entre hermanos en babuinos: estudio revela patrones similares a los humanos
¿Se ha preguntado alguna vez si los animales experimentan celos? Aunque los videos en redes sociales a menudo lo sugieren, esta idea es altamente controvertida en la comunidad científica. Una nueva investigación profundiza en este tema, examinando el contexto, los objetivos y la función de la interferencia entre hermanos en las interacciones de acicalamiento entre madre y cría en babuinos chacma salvajes.
El debate sobre los celos en primates no humanos
En el ámbito científico, solo tres estudios experimentales han investigado los celos en el contexto de los vínculos sexuales en primates no humanos. Estos trabajos observaron respuestas neuronales y fisiológicas cuando individuos primates veían a su pareja sexual en "estrecha proximidad social" con un rival. Los patrones de respuesta fueron paralelos a las reacciones humanas, con machos mostrando mayor agresión, niveles elevados de testosterona y actividad en áreas cerebrales relacionadas con la formación de parejas y la vigilancia social.
Sin embargo, estos estudios previos fueron criticados por ser invasivos, ecológicamente poco realistas—con individuos enjaulados que no podían interactuar—y basados en tamaños de muestra reducidos. Además, un campo ampliamente ignorado es el de los celos entre hermanos, un fenómeno común en humanos donde la competencia por la atención parental está muy extendida.
Metodología y hipótesis del estudio
En la nueva investigación, los científicos examinaron si los celos median la competencia entre hermanos por el acicalamiento materno en dos grupos de babuinos chacma salvajes (Papio ursinus). Estos primates viven en sociedades matrilineales, donde las hembras son filopátricas y heredan el rango de dominio de su madre, mientras que los machos se dispersan alrededor de la pubertad. Las hembras producen una cría cada dos años en promedio.
Similar a los humanos, los babuinos tienen un largo período de desarrollo y forman vínculos fuertes y duraderos con su madre, caracterizados por relaciones de acicalamiento preferenciales. Los investigadores recopilaron datos sobre la interferencia de hermanos en sesiones de acicalamiento madre-cría, abarcando 16 familias y 49 hermanos de 0 a 9 años que residían con su madre.
La "interferencia" se definió como cualquier conducta que pudiera perturbar potencialmente la interacción de acicalamiento, incluyendo agresión, afiliación, rabietas, solicitaciones y proximidad. Se consideraron tres hipótesis principales:
- Hipótesis de celos: Propone que la interferencia refleja una reacción dirigida a interrumpir la interacción entre la madre y otro hijo, incluso sin obtener una recompensa directa.
- Hipótesis de búsqueda de cuidado: Sugiere que la interferencia tiene un objetivo más directo: acceder al acicalamiento o a la atención de la madre.
- Hipótesis de búsqueda de hermanos: Indica que el propósito principal no es la madre, sino el hermano, para establecer interacciones como juego o acicalamiento.
Resultados clave y hallazgos
El estudio se realizó en el Parque Natural Tsaobis, en el borde del desierto de Namib, con datos recopilados de dos tropas bien habituadas entre agosto y diciembre de 2021. Los resultados mostraron que las crías interferían con mayor frecuencia cuando la madre estaba acicalando a un hermano, en comparación con cuando estaba descansando sola y socialmente disponible. Este patrón coincidió con las predicciones de las hipótesis de celos y búsqueda de hermanos, pero no con la de búsqueda de cuidado.
Al analizar a qué hermanos se dirigían las interferencias, los investigadores encontraron que eran más frecuentes en etapas tempranas de la vida y no dependían de la diferencia de edad entre hermanos. Las crías interferían el doble de veces contra hermanos más jóvenes y se dirigían preferentemente a hermanos del mismo sexo, siendo particularmente frecuente la interferencia entre machos. Además, tendían a dirigirse a los "favoritos maternos", aquellos que recibían una proporción mayor del acicalamiento de la madre.
En los casos donde se pudo identificar el objetivo directo de la interferencia, esta se dirigió principalmente a la madre (82% de los casos), lo que limita el respaldo a la hipótesis de búsqueda de hermanos. En conjunto, estos resultados apoyan más la hipótesis de los celos que las alternativas.
Función y eficacia de la interferencia
Al examinar la función de la interferencia, se observó que de 501 episodios registrados durante sesiones de acicalamiento entre madre y hermano, 95 interrumpieron efectivamente la interacción en curso (19%). En contraste, solo 44 permitieron que quien interfería accediera al acicalamiento materno (9%) y 12 resultaron en acicalamiento con el hermano (2%). También se registraron 11 intentos de iniciar juego tras la interferencia (2,19%).
En general, aunque la mayoría de las interferencias no lograron otorgar acceso al acicalamiento materno o fraterno, fueron más eficaces para interrumpir el acicalamiento entre madre y hermano, lo que respalda nuevamente la hipótesis de los celos.
Implicaciones y conclusiones
Los autores del estudio destacan que "la interferencia entre hermanos en los babuinos chacma refleja sorprendentemente los patrones de celos entre hermanos reportados en humanos". Los niños humanos muestran reacciones celosas cuando pierden la exclusividad de la atención materna a un hermano rival, caracterizadas por intentos de interrumpir la interacción madre-hermano para reclamar la atención materna.
Los datos indican que las crías interferían de manera preferencial contra aquellos hermanos que eran más favorecidos por la madre, sugiriendo que percibían y reaccionaban al favoritismo materno. Esto plantea preguntas clave sobre si la interferencia en el acicalamiento ofrece algún beneficio y si los celos pueden ser adaptativos en ciertos contextos.
"Nuestro estudio añade evidencia al debate que cuestiona la existencia de emociones sociales complejas como los celos en no humanos al documentar interacciones madre-hermanos cuyo contexto, objetivos y función son sugestivos de la expresión de celos", concluyen los investigadores. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas sobre la evolución de las emociones en primates y su similitud con las experiencias humanas.



