China reduce contaminación del aire pero ciudades aún superan niveles de la OMS
China baja contaminación pero sigue superando niveles OMS

China reduce contaminación del aire pero ciudades aún superan niveles de la OMS

Hace quince años, las orillas del río Liangma en Pekín permanecían vacías durante el invierno, cubiertas por una espesa capa de contaminación que ahuyentaba a los ciudadanos. En la actualidad, el panorama ha cambiado drásticamente: cada mañana, familias y jubilados realizan ejercicio junto al cauce fluvial, disfrutando de un aire considerablemente más limpio.

Este notable cambio es resultado de una campaña nacional que implementó políticas ambientales agresivas, incluyendo el traslado de fábricas contaminantes y la promoción masiva de vehículos eléctricos. Sin embargo, a pesar de estos avances, los niveles de contaminación en numerosas ciudades chinas continúan superando los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Mejoras significativas pero insuficientes

"Antes era muy malo", comenta Zhao, un residente de 83 años que ahora disfruta tomar el sol junto al río con sus amigos. "Cuando había contaminación, yo no salía", recuerda la jubilada, quien prefiere no revelar su nombre completo. Actualmente, describe el aire como "muy fresco", reflejando la transformación ambiental que ha experimentado la capital china.

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Desde 2013, los niveles de micropartículas PM2.5 -partículas finas capaces de penetrar los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo- han disminuido un impresionante 69,8% en Pekín, según datos oficiales publicados en enero. A nivel nacional, la contaminación por partículas ha caído 41% desde 2014, contribuyendo a un aumento del 1,8% en la expectativa de vida promedio, de acuerdo con el Índice de Vida por Calidad de Aire de la Universidad de Chicago.

La guerra contra la contaminación

El rápido desarrollo industrial de China, sustentado históricamente en el uso intensivo de carbón, provocó un grave deterioro en la calidad del aire durante la década de 2000. Los primeros intentos por abordar el problema incluyeron cierres temporales de fábricas y medidas de control del tránsito vehicular, especialmente durante eventos internacionales como los Juegos Olímpicos de 2008, pero su impacto resultó efímero.

La situación alcanzó un punto crítico en 2013, cuando múltiples ciudades chinas quedaron envueltas en densas nieblas contaminantes. Un episodio particularmente grave paralizó durante varios días la ciudad nororiental de Harbin, mientras que en internet se viralizó la frase "sujeto tu mano pero no veo tu cara". Ese mismo año, un niño de ocho años se convirtió en el paciente más joven del país diagnosticado con cáncer pulmonar, condición que los médicos atribuyeron directamente a la contaminación ambiental.

Frente a esta crisis de salud pública y la creciente conciencia ciudadana, el Partido Comunista Chino lanzó un ambicioso plan de 10 puntos para declarar "la guerra contra la contaminación". Esta estrategia incluyó:

  • Fortalecimiento del monitoreo ambiental en todo el territorio
  • Mejora de la tecnología en fábricas y plantas industriales
  • Cierre y reubicación de numerosas plantas de carbón
  • Restricciones al tránsito vehicular en grandes ciudades
  • Promoción agresiva del transporte eléctrico

Metas ambiciosas y resultados mixtos

Un estudio de 2016 destacó que por primera vez se establecieron "metas cuantitativas de mejora en la calidad del aire para regiones clave en un período determinado". Tonny Xie, director de Bluetech Clean Air Alliance -organización que apoyó al gobierno en la implementación del plan- calificó estas metas como "la medida más importante" del programa.

"En aquel entonces había mucha discusión sobre si podíamos alcanzarlas, porque eran muy ambiciosas", recordó Xie en declaraciones a la AFP. La política focalizó inicialmente varias regiones donde los niveles de PM2.5 cayeron rápidamente entre 2013 y 2017, para luego extenderse a todo el país. "Creo que todo el mundo coincide en que se hizo un milagro en China", afirmó el experto.

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Sin embargo, el aire continúa presentando niveles peligrosos en gran parte del territorio chino según los estándares de la OMS. Durante el último invierno, ciudades chinas aparecieron con frecuencia entre las 20 más contaminadas del mundo según el sitio de monitoreo IQAir.

Desafíos persistentes y nueva geografía de la contaminación

Linda Li, una entrenadora de carreras que ha vivido tanto en Pekín como en Shanghái, reconoce que la calidad del aire ha mejorado sustancialmente, pero aún pierde hasta siete días de entrenamiento mensual debido a episodios de contaminación.

Las cifras oficiales de 2025 indican que el promedio de concentración de PM2.5 cayó 4,4% respecto al año anterior, mientras que el 88% de los días presentaron una calidad de aire calificada como "buena". No obstante, la definición china de "buena" calidad del aire permite hasta 35 microgramos de PM2.5 por metro cúbico, muy por encima de la recomendación de la OMS de 5 microgramos. Pekín ha establecido como meta reducir este estándar a 25 microgramos para 2035.

Según Chengcheng Qiu, investigadora del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, la contaminación se está desplazando hacia el oeste del país, particularmente a regiones como Xinjiang, donde se han reubicado numerosas industrias pesadas. "No pueden detener toda la producción industrial. Deben buscar formas más limpias de producir", sostuvo Qiu.

La experta señaló que esta transición es posible gracias al impulso chino a las energías renovables. "El aire limpio depende de una dirección clara", afirmó. "Dejar atrás los combustibles fósiles y que la energía limpia impulse la siguiente etapa de desarrollo", concluyó, señalando el camino que China debe seguir para alcanzar estándares internacionales de calidad del aire.