Colombia busca liderar un bloque climático sin grandes potencias fósiles
Colombia busca liderar bloque climático sin potencias fósiles

En medio de tensiones geopolíticas y un repunte en los precios internacionales del crudo, cerca de 60 países se reunieron en Santa Marta con el objetivo de avanzar hacia una salida progresiva de los combustibles fósiles, al margen de las negociaciones climáticas multilaterales. Así lo aseguró la ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, en una entrevista con la agencia AFP, en la que calificó este bloque emergente como un "nuevo poder" global capaz de redefinir la agenda energética.

Una coalición sin los gigantes energéticos

Aunque en Santa Marta participan países productores como Canadá, Australia y Brasil, llama la atención la ausencia de grandes emisores globales como Estados Unidos, China y Rusia. Sin embargo, lejos de interpretarlo como una debilidad, Vélez planteó a AFP que esta ausencia puede ser estratégica. Según la funcionaria, los grandes emisores han sido históricamente un freno dentro de las negociaciones climáticas, particularmente en escenarios como las Conferencias de las Partes (COP), donde el modelo de consenso otorga poder de veto.

En contraste, los países presentes, que representan cerca del 50% de la población mundial, podrían avanzar con mayor agilidad hacia soluciones concretas. "Hoy somos un nuevo poder", enfatizó Vélez, al destacar la convergencia entre naciones productoras, consumidoras y altamente vulnerables al cambio climático.

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Más allá del multilateralismo tradicional

El trasfondo de esta iniciativa refleja una creciente frustración con los límites del multilateralismo climático. Para Vélez, si bien no se trata de abandonar estos espacios, sí es necesario transformarlos. La ministra señala que factores como el lobby de la industria petrolera y las restricciones metodológicas han limitado la ambición de las COP. En este sentido, aboga por un modelo más inclusivo, donde tengan mayor protagonismo actores como la sociedad civil, los sindicatos y las comunidades.

La cumbre en Santa Marta busca precisamente ampliar ese espectro de participación y generar propuestas que puedan alimentar futuras negociaciones, como la próxima COP30.

Resultados esperados: ciencia y hoja de ruta

Más que una declaración política vinculante, el encuentro apunta a resultados prácticos. Entre ellos destaca la creación de un panel científico internacional enfocado en la transición energética, que servirá como asesor técnico para gobiernos y territorios. Además, se consolidará un informe que recogerá propuestas de distintos sectores (público, privado y social) y que será entregado como insumo para la hoja de ruta climática global. Este documento, según AFP, busca incidir en la agenda de la presidencia brasileña de la COP30.

La paradoja colombiana: entre el petróleo y la transición

El papel de Colombia en este escenario no está exento de tensiones. Bajo el gobierno del presidente Gustavo Petro, el país ha adoptado una postura firme hacia la transición energética, pese a ser un exportador relevante de carbón y petróleo. De acuerdo con lo expresado por Vélez a AFP, la estrategia oficial ha sido frenar la firma de nuevos contratos de exploración de hidrocarburos y limitar la expansión de la minería de carbón, al tiempo que se promueven sectores alternativos como la agroindustria, el turismo y la industrialización.

Según la ministra, los primeros resultados empiezan a evidenciarse: en 2025, los ingresos por exportaciones de café y remesas superaron por primera vez a los del carbón, y la generación de energía a partir de fuentes renovables no convencionales, especialmente solar, superó a la basada en carbón.

La cumbre de Santa Marta se perfila así como un experimento geopolítico: una coalición de países que, sin el peso de las grandes potencias, busca acelerar la transición energética global desde los márgenes del sistema. El verdadero desafío será traducir esta voluntad política en impactos reales sobre el mercado energético y las emisiones globales. Pero, al menos por ahora, el mensaje es claro: ante la parálisis de los grandes emisores, un bloque diverso de países busca tomar la iniciativa.

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