Más de 800 millones de personas carecen de agua potable en el mundo
En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo, expertos en recursos hídricos han lanzado una alerta global sobre la creciente presión que enfrenta este recurso vital. Según estimaciones de la Unesco, para el año 2030 el consumo de agua per cápita podría aumentar hasta en un 40%, un escenario que sería insostenible con las actuales prácticas de gestión.
Una crisis global con reflejo local
La situación adquiere dimensiones alarmantes cuando se considera que más de 800 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. Esta realidad no solo evidencia una brecha significativa entre zonas urbanas y rurales, sino también la ausencia de estrategias hídricas eficaces para responder a una demanda en constante crecimiento.
Según análisis presentados por la Universidad Católica de Colombia, el aumento en el consumo y la falta de soluciones óptimas están profundizando los desafíos en torno al acceso y sostenibilidad del agua, especialmente en ciudades densamente pobladas como las colombianas.
Factores que agravan la escasez
Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización en Recursos Hídricos de esta institución, explica que la escasez de agua responde a múltiples factores estructurales:
- Crecimiento demográfico acelerado y densificación urbana
- Impacto del cambio climático en los ciclos hidrológicos
- Falta de conciencia ambiental en comunidades y entes de control
- Desarrollo tecnológico sin políticas de implementación a gran escala
- Aumento del estrés hídrico sobre cuencas críticas
"El desarrollo tecnológico, por sí solo, no es suficiente para enfrentar la crisis si no está acompañado de incentivos y políticas que promuevan su implementación a gran escala", advierte la experta.
Señales de alerta en centros urbanos
Existen indicadores claros que pueden anticipar una crisis de agua en las ciudades:
- Disminución sostenida en niveles de embalses y acuíferos
- Deterioro de infraestructura que provoca pérdidas significativas
- Implementación de restricciones y racionamientos parciales
- Planificación urbana inadecuada que no considera disponibilidad hídrica
La transformación del uso del suelo, especialmente la sustitución de cobertura vegetal por cultivos, ganadería o urbanización, reduce la capacidad de infiltración de los suelos, limitando la recarga de acuíferos.
Bogotá: dependencia de sistemas externos
En Colombia, ciudades como Bogotá evidencian los retos del abastecimiento hídrico. Más del 70% del agua de la capital proviene del sistema Chingaza, una fuente ubicada fuera de su territorio, lo que refleja su alta dependencia de sistemas externos.
Aunque Bogotá cuenta con un sistema multifuente que incluye reservorios como Chizacá, La Regadera, Tominé, El Neusa y El Sisga, esta estructura la hace vulnerable frente a fenómenos climáticos que afectan la precipitación y la recarga de los páramos.
Santa Marta: paradoja de la abundancia natural
Por su parte, Santa Marta enfrenta serias dificultades de abastecimiento a pesar de su cercanía con la Sierra Nevada, uno de los principales reguladores naturales del recurso hídrico. Las condiciones climáticas y la limitada disponibilidad de fuentes suficientes dificultan cubrir la demanda de la población.
Acciones para mitigar la crisis
Frente a este panorama, los expertos coinciden en que el uso responsable del agua desde los hogares es clave para mitigar la crisis. Entre las acciones recomendadas se encuentran:
- Ahorro y reutilización del recurso
- Implementación de techos verdes
- Siembra de especies nativas que requieran menos agua
- Riego en horarios nocturnos para reducir la evaporación
Rojas Troncoso concluye que uno de los principales problemas en las ciudades es la percepción de abundancia: "Estamos acostumbrados a que el agua llega sin problema a nuestras casas, por lo que no dimensionamos lo delicada que puede ser la situación sino hasta que nos falta".
La experta insiste en que un uso consciente, aunque parezca pequeño, puede generar un impacto significativo si se adopta de manera colectiva, como ya se evidenció en Bogotá durante periodos de racionamiento.



