Crisis hídrica en Barichara: Agua amarilla y problemas de calidad afectan a miles
Crisis del agua en Barichara: Problemas de calidad y suministro

Crisis hídrica en Barichara: Agua amarilla y problemas de calidad afectan a miles de habitantes

La falta de una fuente de agua confiable que garantice la continuidad del servicio de acueducto, la mala calidad del agua en la represa El Común y la desactualización del Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) conforman un complejo panorama que afecta el acceso al agua potable en el municipio de Barichara, Santander.

El día que el agua salió amarilla

El pasado miércoles 8 de abril, los habitantes de Barichara se alarmaron cuando el agua comenzó a salir de color amarillo de sus grifos. Este incidente ocurrió justo después de finalizada la temporada alta de Semana Santa, cuando la quebrada Las Lajas alcanzó niveles mínimos y fue necesario reactivar el suministro desde la represa El Común.

La captación en esta represa había sido suspendida hace varios meses debido al desprendimiento de las mangueras de succión. Aunque operarios de Acuascoop realizaron mantenimiento con ayuda de buzos y bomberos, las mangueras permanecen en el fondo del espejo de agua, donde se acumulan sedimentos y lodos por gravedad.

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Desde la Empresa de Servicios Públicos de Barichara (EPB) confirmaron que, más allá del color, el agua suministrada cumplía los parámetros mínimos para consumo humano gracias al proceso de potabilización. Sin embargo, al día siguiente la empresa envió un comunicado anunciando la suspensión temporal del suministro mientras "mejoran las condiciones físico-químicas en la fuente de captación".

La represa con E. Coli que afecta a 1.700 familias

La represa El Común es la única fuente de agua para aproximadamente 1.700 familias del sector rural de Barichara, quienes ganaron una acción popular contra Acuascoop y el Municipio por la presencia de E. Coli en el agua suministrada. Esta bacteria evidencia materia orgánica y su consumo puede causar graves problemas de salud.

Esta misma represa suministra agua cruda para los acueductos urbanos de Villanueva y Barichara, que cuentan con plantas de potabilización que garantizan mejor calidad. El problema principal es que el caudal captado no es suficiente, especialmente en temporada seca, cuando ambos municipios enfrentan racionamientos y cortes de agua.

Diagnóstico claro pero sin solución por más de 20 años

Según líderes sociales, residentes, empresarios y la misma Alcaldía, el diagnóstico de los problemas del agua es claro, pero la búsqueda de una solución lleva más de dos décadas sin resultados concretos. Milton Chaparro, alcalde de Barichara, explica que en los últimos años se consideraron proyectos trayendo agua de Galán o San Gil, pero el primero fracasó por oposición comunitaria y el segundo no era viable técnicamente.

"¿Sabe usted cuántos cabildos abiertos se han hecho en Barichara con el tema del agua? Dos cabildos. ¿Qué se consiguió a la fecha de hoy? Nada. No se ha logrado nada", asegura el alcalde Chaparro Jiménez.

Al problema de continuidad se suma la necesidad de actualizar tecnológicamente la planta de Barichara, que actualmente trata 15 litros por segundo pero requiere duplicar esa capacidad mínimamente. Además, según la comunidad, urge actualizar el Esquema de Ordenamiento Territorial para controlar el crecimiento desordenado del territorio, que genera impactos negativos en el acceso al agua.

Proyectos en espera de financiación

Mientras se busca una solución definitiva, hay dos proyectos que podrían mejorar la situación:

  1. Optimización de la planta de tratamiento urbano: Busca aumentar la capacidad de 15 a 60 litros por segundo. Fue radicado hace dos años en el Ministerio de la Igualdad y requiere $6.000 millones que aún no se han conseguido.
  2. Planta para tratar aguas de la represa El Común: Beneficiaría a 1.700 familias de 17 veredas. Tiene un costo estimado de $13.000 millones y fue radicado en el Ministerio de Vivienda, esperando recursos.

El alcalde Chaparro señala que Barichara es un municipio de sexta categoría cuyos ingresos no dan abasto para estos proyectos, y no descarta buscar apoyo privado para cofinanciarlos.

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Actualización del EOT: Una prioridad para el control territorial

Para los participantes en el nodo territorial de Barichara, uno de los principales problemas se da por la parcelación y expansión sin control en el municipio, lo que se resolvería con la actualización del Esquema de Ordenamiento Territorial. Este debe fijar lineamientos claros frente al crecimiento del territorio y garantizar la protección del patrimonio arquitectónico, fuentes hídricas y zonas de protección ambiental.

La comunidad adelantó un proceso con poblaciones de todas las veredas que servirá como insumo para la formulación del plan. El alcalde afirma que su gobierno tiene todo listo para contratar la formulación del EOT, reconociendo que la iniciativa comunitaria puede ser valiosa para el diseño.

Alternativas propuestas por la comunidad

Más allá de las soluciones principales, la comunidad ha propuesto diversas alternativas:

  • Recolección de aguas lluvias: Para aprovechamiento en el sector rural y enfrentar la temporada seca.
  • Cavitación: Para tratamiento de aguas residuales, ya aplicado en San Gil con resultados preliminares.
  • Pozos subterráneos: Explorar su potencial como alternativa de suministro.
  • Otras fuentes hídricas: Estudiar quebradas adicionales como opciones de captación.
  • Fondo para restauración: Adquirir predios para conservar cuencas de fuentes hídricas.

Una comunidad escéptica ante promesas incumplidas

Después de años de promesas incumplidas, la comunidad mantiene un escepticismo comprensible. Varios líderes ven con recelo proyectos adelantados por la Esant, gestora del Plan Departamental de Aguas, señalando que están cansados de reuniones y mesas técnicas que no llevan a soluciones reales.

Los participantes coinciden en que el problema del agua en Barichara no puede verse como exclusivo del municipio, sino como un problema regional que afecta también a Villanueva, Cabrera, Galán y San Gil. Todos concuerdan en el diagnóstico: falta agua. Y aunque hay intención de hallar una solución, por alguna razón esta no se ha materializado en más de dos décadas.