Crisis ambiental en Amazonía colombiana: carreteras ilegales, coca y ganadería devastan la selva
Crisis en Amazonía colombiana por carreteras ilegales y deforestación

Crisis ambiental en la Amazonía colombiana se profundiza por actividades ilegales

La Amazonía colombiana enfrenta una devastación creciente debido a la expansión descontrolada de carreteras no autorizadas, la minería ilegal, la ganadería extensiva y los cultivos de coca, fenómenos directamente asociados al conflicto armado y la débil presencia estatal en la región. Expertos ambientalistas insisten en que esta problemática debe ocupar un lugar central en la agenda de las próximas elecciones presidenciales.

Un paisaje transformado por la intervención humana

En medio del verde continuo de la selva amazónica aparecen ahora franjas grises de tierra donde la tala es evidente, mientras vías de color ocre se abren paso para conectar potreros, formando un mosaico irregular que fragmenta dramáticamente la vegetación nativa. Esta transformación fue constatada durante sobrevuelos realizados en el costado noroeste del arco amazónico colombiano, que comprende los departamentos de Caquetá, Guaviare, Putumayo y Meta.

En varios puntos críticos, columnas densas de humo se elevan sobre áreas intervenidas, señal inequívoca de quemas activas que afectan amplios sectores de la serranía de La Macarena, los parques nacionales naturales Tinigua y Chiribiquete, y las llanuras del Yarí. "Hoy vimos una perspectiva general del avance de la deforestación de norte a sur", afirmó Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS). "Hay un avance muy importante en varios núcleos y es crítico lo que ocurre en los parques Tinigua y La Macarena".

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Datos alarmantes sobre deforestación y expansión vial

Según el más reciente informe de la FCDS sobre deforestación en la Amazonía colombiana, entre abril de 2024 y marzo de 2025 la tala de árboles abarcó un área aproximada de 56.719 hectáreas, equivalente a cerca de 79.000 campos de fútbol. Además, en los últimos siete años (2018-2025), la malla vial ilegal se incrementó en 8.018 kilómetros, y solo en el último año se abrieron 1.460 kilómetros de nuevas vías, a un promedio alarmante de cuatro kilómetros diarios.

El análisis técnico también revela que el 90% de la superficie deforestada en el último año está ubicada a menos de 1,9 kilómetros de las carreteras abiertas, confirmando la estrecha relación causal entre expansión vial y pérdida de selva. Botero advirtió adicionalmente que la transformación es significativa al oeste del resguardo Yaguará, en el núcleo del alto río Camuya, así como en el Parque Nacional Natural de Chiribiquete, "por el avance de carreteras, cultivos de coca y lotes de ganadería".

Ganadería extensiva y cultivos ilícitos como motores de deforestación

El informe documenta además que en el arco noroeste amazónico se concentran 3,24 millones de cabezas de ganado, equivalente al 11,4% del total nacional. El hato bovino en la región creció un asombroso 86,1% entre 2017 y 2024, muy por encima del promedio nacional, evidenciando la expansión acelerada de la frontera ganadera.

La relación entre deforestación y actividades productivas es clara: de cada diez hectáreas deforestadas en esa zona, 8,3 se destinan a pasturas para ganadería, 1,5 a cultivos de coca y 0,2 a la apertura de vías ilegales. En materia de cultivos ilícitos, la Amazonía concentraba en 2023 el 25,6% de las hectáreas de coca del país, y en los municipios del arco noroeste el área cultivada aumentó 88,9% entre 2019 y 2023.

Durante los sobrevuelos se observó lo que Botero describió como "un nuevo corredor de cultivos de coca" que se extiende de sur a norte, desde la frontera con Putumayo, en el río Caguán, hasta la zona de La Macarena, en el Meta. "Vimos una enorme magnitud en el avance de carreteras, en la instalación de grandes potreros y en un nuevo poblamiento del territorio", señaló el experto. "Y la selva está ardiendo".

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Abandono estatal y contexto de inseguridad

Aunque la Amazonía comprende el 43% del territorio colombiano, su lejanía de los principales centros de poder hace que la crisis ambiental y social que atraviesa no ocupe un lugar prioritario en el debate público nacional. Botero planteó que, además de la deforestación, la región enfrenta profundas brechas sociales y concentra algunas de las mayores cifras de pobreza multidimensional del país.

Por esta razón, consideró necesario que los candidatos presidenciales incorporen soluciones integrales para la Amazonía en sus propuestas de cara a las elecciones del próximo 31 de mayo. La problemática ambiental, añadió, no puede desligarse del contexto de seguridad, ya que en varios de los municipios sobrevolados operan organizaciones armadas ilegales, incluyendo disidencias de la antigua guerrilla de las FARC agrupadas en el denominado Estado Mayor Central (EMC), así como otras facciones que se disputan el control territorial y corredores estratégicos para el tráfico de drogas, la minería ilegal y otras economías ilícitas.

Muchos de estos territorios formaron parte de la llamada zona de distensión durante el fallido proceso de paz del expresidente Andrés Pastrana (1998-2002) con las FARC, un antecedente histórico relevante para comprender las dinámicas actuales de ocupación y control territorial por parte de grupos ilegales en la región amazónica colombiana.