El dilema de la arena: 50.000 millones de toneladas extraídas cada año
Dilema de la arena: 50.000 millones de toneladas al año

Según un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se extraen alrededor de 50.000 millones de toneladas de arena en todo el mundo. Pascal Peduzzi, director del centro de datos ambientales del PNUMA, señaló que cada persona utiliza aproximadamente 18 kilogramos de arena al día, presente en el concreto de las ciudades, el vidrio de los rascacielos, las pantallas de los teléfonos inteligentes, el asfalto de las autopistas y los muros costeros construidos para enfrentar el aumento del nivel del mar.

El dilema de la arena: recurso esencial vs. sostenibilidad

El informe, titulado La arena y la sostenibilidad: un recurso esencial para la naturaleza y el desarrollo, fue presentado desde Ginebra, Suiza. Durante décadas, la arena fue un recurso ignorado, pero hoy se reconoce como un problema crítico. Sin embargo, las prácticas de extracción apenas han mejorado, según los autores. La arena ha sido vista como un recurso barato, abundante e inagotable, a pesar de que cumple funciones esenciales en la naturaleza: regenera playas, estabiliza costas, filtra agua y sostiene hábitats para peces, aves, tortugas y otras especies. Este contraste es calificado por los investigadores como "el dilema de la arena".

Aumento de la demanda y sus consecuencias

Entre 2000 y 2020, la demanda mundial de arena se triplicó. Cada año se extraen aproximadamente 50.000 millones de toneladas, cifra que seguirá aumentando debido a la inversión en adaptación climática, expansión urbana e infraestructura de energía renovable. Para 2020, el peso total de los materiales construidos por la humanidad superó el peso de toda la biomasa viva del planeta, según el informe. "La infraestructura humana pesa más que la de la naturaleza", afirmó Peduzzi.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Extraer demasiada arena de ríos, deltas y sistemas costeros puede debilitar los ecosistemas que protegen a las comunidades de tormentas, erosión e intrusión salina. Stephanie Chuah, editora del informe, destacó que "la arena no solo proporciona servicios ecosistémicos esenciales, sino que también está vinculada a la resiliencia climática, la seguridad alimentaria, la seguridad hídrica y la estabilidad de los suelos".

Avances y el caso colombiano

A pesar del panorama crítico, el informe resalta avances significativos. En Colombia, el gobierno clasificó en 2023 a la arena, la grava y la arcilla como "minerales de interés estratégico", una medida orientada a fortalecer la supervisión ambiental y mejorar la coordinación en un sector marcado por regulaciones fragmentadas y actividades extractivas informales. También se destaca el caso del estado de Minas Gerais, en Brasil, donde empresas mineras amplían el uso de "arena de mineral", un subproducto que reduce la presión sobre ríos y ecosistemas explotados para obtener arena natural.

No obstante, el panorama general no es alentador. Los autores reconocen que aún no hay cifras precisas sobre la cantidad de arena disponible, ni sobre la cantidad extraída actualmente y los lugares de explotación. "La arena es nuestra primera línea de defensa frente al aumento del nivel del mar, las marejadas y la salinización de acuíferos costeros. Todos peligros agravados por el cambio climático", concluyó Peduzzi.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar