El Niño podría regresar: científicos detectan calentamiento en aguas del Pacífico
El Niño podría regresar: detectan calentamiento en el Pacífico

El Niño podría regresar: científicos detectan calentamiento en aguas del Pacífico

En Colombia, el fenómeno de El Niño tradicionalmente se asocia con una disminución significativa de las lluvias y un aumento notable de las temperaturas, aunque es crucial comprender que sus efectos no se distribuyen de manera uniforme en todo el territorio nacional.

Señales de cambio en el sistema climático global

El sistema climático del planeta podría estar aproximándose a una nueva transición de considerable importancia. Tanto la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) como el Servicio Meteorológico de Estados Unidos han comunicado recientemente que las aguas ubicadas bajo la superficie del océano Pacífico ecuatorial han comenzado a experimentar un proceso de calentamiento. Este cambio específico suele funcionar como un indicador anticipado de modificaciones sustanciales en el ciclo climático global que afecta a numerosas regiones.

Todos hemos escuchado en múltiples ocasiones sobre los fenómenos climáticos conocidos como La Niña y El Niño. La Niña se manifiesta cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se enfrían por debajo de los niveles habituales. En diversos países, esta condición puede traducirse en temporadas excepcionalmente lluviosas que conducen a inundaciones, mientras que en otros territorios puede favorecer la aparición de sequías prolongadas.

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El Niño: la fase opuesta del ciclo climático

El Niño representa precisamente la fase opuesta dentro de este ciclo climático: se presenta cuando esas mismas aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima del promedio histórico establecido. Este calentamiento oceánico altera de manera significativa la atmósfera del planeta y puede provocar efectos climáticos diversos, incluyendo aumentos generalizados de temperatura, cambios drásticos en los patrones de precipitación, sequías intensas en algunas zonas geográficas y precipitaciones extraordinariamente intensas en otras regiones.

Ambos fenómenos forman parte integral de un mismo ciclo climático, conocido científicamente como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que actúa como un regulador fundamental del clima global, influyendo en condiciones meteorológicas en todo el mundo.

¿Nos dirigimos hacia un nuevo episodio de El Niño?

Actualmente, el planeta se encuentra bajo la influencia predominante del fenómeno de La Niña. Sin embargo, los científicos especializados están observando señales claras de un cambio inminente. La NOAA y el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos han informado detalladamente que "el índice de temperatura subsuperficial ecuatorial aumentó de manera significativa, reflejando el fortalecimiento y la expansión de aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico".

En términos más sencillos y comprensibles, aunque la superficie del océano continúa mostrando temperaturas frías, debajo de esta capa superficial el agua se está calentando progresivamente. Este detalle técnico resulta clave para la comprensión del proceso. El calentamiento bajo la superficie oceánica suele constituir una de las primeras señales indicativas de que La Niña está perdiendo fuerza gradualmente.

Según el informe científico especializado, "este calentamiento subsuperficial suele ser una señal de debilitamiento de La Niña y puede anticipar una transición hacia condiciones neutrales del sistema climático". Ambas entidades meteorológicas estiman con precisión que "el sistema evolucione hacia una fase ENSO-neutral entre febrero y abril de 2026, con una probabilidad estadística del 60%".

La fase neutral y las probabilidades de formación de El Niño

La fase neutral representa el punto intermedio dentro del ciclo climático del Pacífico, momento en el cual las temperaturas del océano se acercan progresivamente a los valores promedio históricos y no predominan ni las condiciones de La Niña ni las de El Niño. Sin embargo, más adelante en la línea temporal, hacia finales del verano y los meses posteriores, existe una probabilidad significativa del 50-60% de que se forme efectivamente el fenómeno de El Niño.

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La última ocasión en que el planeta experimentó un fenómeno de El Niño ocurrió entre 2023 y comienzos de 2024. En esa oportunidad específica, el fenómeno se asoció directamente con temperaturas globales excepcionalmente altas, alteraciones considerables en los patrones de lluvia en distintas regiones geográficas, y episodios simultáneos de sequías e inundaciones en diversas partes del mundo.

Incertidumbre científica y efectos específicos en Colombia

Todavía resulta prematuro para determinar con certeza absoluta si El Niño efectivamente se formará en los próximos meses. Los científicos de la NOAA advierten con claridad que la incertidumbre predictiva sigue siendo muy alta en esta etapa del proceso de transición climática.

En el contexto específico de Colombia, el fenómeno de El Niño suele asociarse principalmente con una reducción notable de las lluvias y un aumento significativo de las temperaturas en gran parte del territorio nacional, aunque es importante recalcar que los efectos no son idénticos en todas las regiones del país.

La mayor parte del territorio colombiano registra tradicionalmente un ambiente más seco y considerablemente más caluroso de lo habitual durante los episodios de El Niño. Estas condiciones suelen sentirse con mayor intensidad y duración en la región Andina, la región Caribe y parte de la Orinoquía colombiana. Sin embargo, en algunas zonas específicas del sur del país o en ciertos momentos temporales particulares, los efectos climáticos pueden presentar variaciones significativas.

El fenómeno de El Niño no actúa como un interruptor climático uniforme que afecta de manera idéntica a todas las regiones, sino que altera patrones atmosféricos complejos que generan respuestas diferenciadas según las características geográficas y climáticas de cada territorio.