Embalse de Chuza registra caída del 4% en nueve días mientras Bogotá se acerca al año sin racionamiento
Embalse de Chuza cae 4% en nueve días mientras Bogotá evita racionamiento

Bogotá se acerca al año sin racionamiento mientras embalses muestran tendencia descendente

La capital colombiana está a punto de cumplir un año completo sin implementar medidas de racionamiento de agua, un logro significativo tras los episodios de restricción que afectaron a la ciudad en el pasado. Sin embargo, este hito se ve matizado por una preocupante tendencia en los niveles de los embalses que abastecen a Bogotá, particularmente en el sistema Chingaza.

La caída sostenida del embalse de Chuza

Durante los primeros nueve días de marzo, el sistema Chingaza, compuesto por los embalses San Rafael y Chuza, ha experimentado una reducción de aproximadamente tres puntos porcentuales en su capacidad de almacenamiento. Los datos diarios revelan una disminución constante:

  • 1 de marzo: 53,15%
  • 2 de marzo: 52,75%
  • 3 de marzo: 52,39%
  • 4 de marzo: 52,02%
  • 5 de marzo: 51,64%
  • 6 de marzo: 51,25%
  • 7 de marzo: 50,91%
  • 8 de marzo: 50,55%
  • 9 de marzo: 50,21%

El embalse de Chuza, que representa la mayor parte del sistema y es crucial para el abastecimiento hídrico de Bogotá, ha sido el principal responsable de esta caída. Su nivel descendió desde el 41,63% al inicio del mes hasta poco más del 37% el 9 de marzo, registrando una reducción del 4% en apenas nueve días. Esta disminución se perfila como una de las más pronunciadas observadas en el último año.

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Contraste dentro del sistema Chingaza

Mientras Chuza presenta una tendencia claramente negativa, el embalse de San Rafael muestra un comportamiento opuesto. Durante la misma semana, sus niveles se mantuvieron por encima del 94% e incluso registraron ligeros aumentos. Esta disparidad evidencia que los embalses dentro del sistema Chingaza no siempre responden de manera uniforme a las condiciones climáticas y de consumo.

El aumento en San Rafael contribuye parcialmente a estabilizar el sistema, pero su capacidad es considerablemente menor que la de Chuza, lo que limita su capacidad para compensar completamente el descenso del embalse principal.

Debate entre autoridades sobre el estado real de los embalses

La situación ha generado un intercambio público entre el presidente Gustavo Petro y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán. Petro advirtió sobre la reducción del embalse de Chuza, señalando que este se acerca a mínimos históricos mientras otros embalses del país presentan excedentes.

En respuesta, Galán contradijo al mandatario, afirmando que los niveles actuales son superiores a los registrados en años anteriores como 1998, 2003, 2005, 2006, 2007, 2010, 2022, 2023, 2024 y 2025. El alcalde destacó que incluso se encuentran por encima de la curva guía del sistema, cuestionando las advertencias presidenciales.

Factores climáticos y perspectivas futuras

El comportamiento de los embalses depende fundamentalmente del régimen de lluvias en la región del páramo de Chingaza, ubicado al oriente de Bogotá. Los especialistas explican que entre finales de diciembre y comienzos de marzo suele registrarse una caída progresiva debido a la reducción de precipitaciones en la zona de influencia del sistema.

Es importante destacar que las lluvias intensas registradas recientemente en Bogotá no necesariamente se traducen en aumentos en los embalses, ya que las cuencas que alimentan el sistema se encuentran a decenas de kilómetros de la capital y responden a dinámicas climáticas distintas.

Las autoridades distritales y la Empresa de Acueducto de Bogotá sostienen que los niveles se mantienen dentro de la tendencia esperada para esta época del año, cuando el consumo suele superar las entradas de agua al sistema. Sin embargo, reconocen que el comportamiento climático en las próximas semanas, hasta abril, será determinante para definir si la tendencia descendente se mantiene o comienza a revertirse.

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Importancia del sistema Chingaza para Bogotá

El sistema Chingaza provee aproximadamente el 50% del agua que consume la capital colombiana, lo que subraya la importancia crítica de monitorear sus niveles. A pesar de la actual tendencia descendente, las autoridades insisten en que la situación no es comparable a la de 2024 y marzo de 2025, cuando las condiciones obligaron a postergar la suspensión del racionamiento hasta abril del año pasado.

El seguimiento técnico realizado por la Superintendencia de Servicios Públicos confirma que las condiciones de los embalses y caudales no son homogéneas en todo el país, con particular atención a las diferencias entre las regiones central y oriental frente a otras zonas del territorio nacional.