Escarpas de Bucaramanga en peligro: minería ilegal y ocupación irregular amenazan estabilidad
Escarpas de Bucaramanga amenazadas por minería ilegal y ocupación

Las escarpas de Bucaramanga: un ecosistema estratégico bajo asedio constante

Los imponentes límites naturales de la meseta de Bucaramanga, que durante décadas han contenido la expansión urbana y funcionado como verdaderos pulmones ambientales, enfrentan hoy amenazas silenciosas pero persistentes que comprometen su estabilidad y la seguridad de miles de habitantes.

Ocupación ilegal: viviendas que desafían la gravedad

El primer riesgo identificado por las autoridades ambientales es la proliferación de asentamientos ilegales que avanzan centímetro a centímetro sobre zonas de protección. Viviendas improvisadas, levantadas sin estudios técnicos ni control institucional, se aferran a pendientes pronunciadas como si el suelo fuera inquebrantable. En barrios como Santander, Buenavista y Don Bosco, esta ocupación irregular ya altera dramáticamente el paisaje y aumenta de manera significativa la vulnerabilidad frente a deslizamientos y derrumbes.

Minería clandestina: dinamitando la estabilidad del terreno

La minería ilegal representa otra amenaza grave para sectores como Balconcitos, La Feria, Campohermoso y varias zonas de Nápoles. Grupos informales, en su afán de obtener ganancias rápidas, dinamitan las escarpas sin ningún tipo de control técnico ni consideración por las consecuencias ambientales y sociales. Estas explosiones:

  • Alteran la estabilidad natural del terreno
  • Debilitan las laderas de manera irreversible
  • Elevan considerablemente el riesgo de deslizamientos
  • Ponen en peligro viviendas, vías y comunidades enteras

El daño ambiental incluye contaminación de suelos y fuentes hídricas, creando escenarios de alto riesgo que pueden desencadenar tragedias anunciadas.

Falta de cultura ciudadana: las escarpas como botadero informal

Las escarpas se han convertido en vertederos improvisados donde algunos ciudadanos arrojan indiscriminadamente:

  1. Basura doméstica y residuos sólidos
  2. Escombros y materiales de construcción
  3. Bolsas plásticas y restos de muebles
  4. Material sobrante de obras civiles

Esta acumulación obstruye los drenajes naturales y aumenta la carga sobre suelos que, de por sí, ya presentan fragilidad estructural. En sectores como La Joya y Primero de Mayo, se observan además puntos de reciclaje improvisados donde se clasifican y almacenan residuos sin ningún tipo de control, generando tránsito constante y remoción del terreno que acelera el deterioro.

Intervenciones peligrosas: normalizando el riesgo

Como si se tratara de parques informales, algunos ciudadanos han optado por "endurecer" los bordes de la escarpa para instalar bancas, mesas e incluso pequeños sitios de reuniones sociales. Estas intervenciones, ejecutadas sin criterio técnico, implican:

  • Cortes en el terreno que debilitan la estructura
  • Rellenos inadecuados que alteran la composición del suelo
  • Sobrecargas que comprometen la integridad de los taludes

La situación se agrava con la práctica de fogatas y asados improvisados a pocos metros del abismo, que no solo degradan la cobertura vegetal sino que incrementan el riesgo de incendios forestales, especialmente en temporadas secas.

Respuesta institucional: la CDMB toma cartas en el asunto

Frente a este panorama de riesgo, las autoridades ambientales han intensificado sus acciones. La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramña (CDMB), en articulación con la Policía Ambiental y otras entidades de control, ha implementado:

  1. Operativos de vigilancia permanente en sectores vulnerables
  2. Sellamientos de actividades ilegales detectadas
  3. Visitas técnicas para evaluar el estado de las escarpas
  4. Procesos sancionatorios contra infractores

Estas acciones han permitido detectar y suspender explotaciones no autorizadas, enviando un mensaje contundente: la escarpa no es tierra de nadie y su protección es una prioridad que no admite concesiones. La CDMB identificó incluso que los mineros ilegales utilizan agua a presión para debilitar las escarpas y extraer material de manera artesanal.

Una advertencia que no puede ignorarse

Las escarpas de barrios como Santander, Independencia, Regaderos y Transición se han convertido en los puntos más neurálgicos de una problemática que combina falta de cultura ciudadana y desinterés colectivo. Las múltiples alertas provenientes de estos sectores constituyen una advertencia clara: si no se actúa con urgencia y determinación, la ciudad podría pagar un alto precio por ignorar las señales de alerta que hoy se manifiestan, visibles y persistentes, en el borde mismo de la meseta que ha definido históricamente el paisaje bumangués.