El Fracking Regresa al Centro del Debate Político Colombiano
En el contexto de las discusiones preelectorales, Colombia ha vuelto a incluir en su agenda nacional el polémico tema de la adopción o rechazo de la fracturación hidráulica, conocida como fracking. Esta técnica no convencional para la extracción de combustibles fósiles difiere significativamente de los métodos tradicionales de explotación.
El proceso consiste en inyectar a alta presión una mezcla de agua, productos químicos y arena en formaciones rocosas subterráneas, con el objetivo de fracturarlas y liberar así petróleo y gas atrapados. Sin embargo, su implementación genera profundas divisiones y preocupaciones entre expertos y comunidades.
La Transición Energética y el Lugar del Fracking
Como se ha señalado en análisis anteriores, la transición energética global, suscrita en acuerdos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, implica un cambio gradual desde modelos basados en combustibles fósiles hacia fuentes de energía alternativas como la solar y la eólica.
Este proceso paulatino permite, durante un tiempo limitado, la utilización de combustibles extraídos mediante técnicas tradicionales, pero excluye expresamente métodos no convencionales y altamente cuestionados como el fracking.
Advertencias Académicas y Prohibiciones Internacionales
En columnas previas se han citado numerosas fuentes académicas e institucionales acreditadas que alertan sobre los graves riesgos asociados a esta práctica. Precisamente por estos peligros, el fracking ha sido prohibido en diversas ciudades y países alrededor del mundo, muchos de los cuales ya utilizan exitosamente energías alternativas.
Algunas naciones, como Estados Unidos bajo la administración del expresidente Donald Trump, han apoyado esta técnica. No obstante, es crucial reiterar los riesgos confirmados por investigaciones independientes y libres de intereses económicos mezquinos.
Los Ocho Riesgos Principales del Fracking Confirmados por la Ciencia
- Impacto ambiental severo: Estas técnicas consumen enormes cantidades de agua y energía, generando grandes volúmenes de aguas residuales que contaminan tanto aguas superficiales como subterráneas. Además, emiten gases de efecto invernadero como el metano, agudizando la crisis climática, y producen contaminación acústica. También pueden provocar la pérdida de hábitats animales y vegetales, junto con la degradación de suelos, según la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale.
- Liberación de sustancias radioactivas: El proceso puede liberar materiales radioactivos atrapados en rocas subterráneas, dispersándolos al aire que respiramos, como advierte la Universidad de Harvard en un estudio del 13 de octubre de 2020.
- Inducción de actividad sísmica: Diversos estudios han relacionado el fracking con el aumento en la frecuencia e intensidad de sismos, según documenta el Servicio Geológico de Estados Unidos.
- Efectos en poblaciones cercanas: Investigaciones del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EE.UU. confirmaron impactos directos en comunidades aledañas. "Niños que, al nacer, residían a menos de 2 kilómetros de pozos de fracking tenían casi el doble de probabilidades de desarrollar leucemia".
- Riesgos cardiovasculares: Otro estudio vinculó directamente "los riesgos cardiovasculares con la explotación no convencional de gas", observando un aumento en "las hospitalizaciones por infarto agudo de miocardio, tanto en hombres como en mujeres mayores en Pensilvania".
- Impacto en recién nacidos: Mujeres embarazadas que "vivían cerca de pozos activos de petróleo y gas tenían una mayor probabilidad de tener bebés con bajo peso al nacer".
- Problemas respiratorios: La revista JAMA Internal Medicine documentó en Pensilvania una relación entre el fracking y "una mayor probabilidad de asma leve, moderada y grave" entre la población expuesta.
- Costo social a largo plazo: Es probable que "el verdadero costo del fracking —desde la limpieza del agua contaminada hasta la reparación de carreteras dañadas y otros aspectos— recaiga sobre el público afectado durante décadas, y no sobre la industria petrolera", según Environment America Research.
Estas evidencias científicas presentan un panorama claro sobre los múltiples peligros asociados al fracking, que deben ser considerados cuidadosamente en el debate nacional colombiano sobre el futuro energético del país.