Hatos ganaderos tradicionales de Casanare son 'archipiélagos de biodiversidad' con 950 especies
Ganadería tradicional en Casanare alberga 950 especies como 'archipiélagos biodiversos'

Hatos ganaderos tradicionales de Casanare funcionan como 'archipiélagos de biodiversidad'

En las vastas sabanas de la Orinoquia colombiana, un estudio revolucionario ha desafiado profundamente los prejuicios establecidos sobre la producción ganadera y su impacto ambiental. La investigación, desarrollada por The Nature Conservancy (TNC) entre 2024 y 2025, demuestra que los hatos ganaderos tradicionales del municipio de Paz de Ariporo, en Casanare, albergan una riqueza biológica extraordinaria que los convierte en verdaderos reservorios de vida.

Un inventario biológico sin precedentes

Los expertos Thomas Walschburger y Francisco Castro lideraron un análisis exhaustivo que abarcó 16 veredas representativas del paisaje llanero, cubriendo 2.550 hectáreas de sabanas secas e inundables, morichales y bosques de galería. Mediante revisión documental rigurosa, validación taxonómica especializada y talleres participativos con más de 40 sabedores locales, ganaderos y trabajadores rurales, los investigadores construyeron el inventario más completo de biodiversidad vegetal jamás realizado en la región.

Los resultados son asombrosos: 955 especies de plantas vasculares distribuidas en 132 familias y 544 géneros, con un total documentado de 894 usos diferentes. Esta diversidad botánica extraordinaria desmonta completamente la noción de que los hatos ganaderos son "desiertos verdes" y revela, por el contrario, que funcionan como "archipiélagos de biodiversidad" donde la producción pecuaria se entrelaza armoniosamente con la conservación ambiental.

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Composición y funciones ecológicas destacadas

El estudio detalla que el 82% de las especies identificadas son nativas de la Orinoquia o de ecosistemas neotropicales similares, mientras que solo el 18% corresponde a especies introducidas. Significativamente, el 69% de la flora reportada pertenece específicamente a ecosistemas de sabana, reforzando la tesis de que la ganadería tradicional mantiene la matriz vegetal original del paisaje.

Entre las especies más relevantes se encuentran:

  • 89 especies de leguminosas con capacidad de fijar nitrógeno
  • 67 especies de gramíneas que protegen el suelo y previenen la erosión
  • 284 especies que proveen néctar para polinizadores
  • 198 especies que producen frutos para la fauna silvestre

La multifuncionalidad de esta flora es notable: el 60% de las especies tiene dos o más usos documentados, y al menos 37 especies cuentan con más de cinco aplicaciones diferentes. Además, se identificaron 147 especies con uso medicinal, descritas como una "farmacia viva llanera" para tratar infecciones, problemas digestivos y afecciones respiratorias.

Biodiversidad animal y prácticas tradicionales

Paralelamente, la investigación documentó aproximadamente 350 especies de vertebrados en el municipio, incluyendo 230 especies de aves, 60 de mamíferos, 35 de reptiles y anfibios, y 25 de peces. Esta riqueza faunística se complementa con una diversidad significativa, aunque no cuantificada, de invertebrados como abejas, mariposas y escarabajos, fundamentales para procesos ecológicos esenciales.

El equilibrio ecológico observado es resultado directo de prácticas tradicionales que han perdurado por generaciones en Paz de Ariporo, donde la ganadería tradicional ocupa aproximadamente el 70% del territorio. Los productores aplican conocimientos ancestrales como:

  1. Rotación estacional del ganado
  2. Uso controlado y ritualizado del fuego
  3. Adaptación a los ciclos naturales de sequía e inundación
  4. Mantenimiento de cercas vivas y corredores ribereños

Contraste con modelos intensivos y amenazas actuales

Este modelo tradicional contrasta marcadamente con las transformaciones que ha sufrido la Orinoquia en décadas recientes. Según datos citados en el estudio, aproximadamente el 20% de las sabanas naturales de la región ha sido convertido a agricultura intensiva o ganadería tecnificada, particularmente en zonas del sur y centro de Casanare, impulsado por cultivos como arroz, soya y palma africana.

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Paz de Ariporo emerge así como un caso excepcional donde la producción pecuaria se combina estratégicamente con la conservación de ecosistemas críticos como morichales y bosques de galería. Estos sistemas no solo preservan la biodiversidad, sino que generan servicios ecosistémicos clave: regulación hídrica, secuestro de carbono (entre 2 y 5 toneladas por hectárea anuales) y control biológico natural de plagas.

Sin embargo, los investigadores advierten sobre amenazas crecientes que enfrenta este modelo:

  • Sustitución de razas criollas por especies comerciales
  • Erosión acelerada del conocimiento tradicional
  • Migración de jóvenes hacia centros urbanos
  • Presión de modelos agrícolas intensivos

Recomendaciones para la conservación y reconocimiento

Ante este panorama, el estudio propone acciones concretas para fortalecer estos sistemas como alternativa viable frente al cambio climático:

Apoyar la candidatura de Paz de Ariporo como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), iniciativa de la FAO que permitiría visibilizar este modelo a nivel global. Impulsar programas de agroturismo y turismo cultural que generen ingresos alternativos para las comunidades. Integrar la ganadería tradicional en estrategias nacionales de adaptación al cambio climático y conservación de la biodiversidad.

Los autores concluyen que los hatos ganaderos tradicionales no son meros espacios productivos, sino sistemas socioecológicos complejos que demuestran la posibilidad real de armonizar producción económica, conservación ambiental e identidad cultural en uno de los paisajes más dinámicos y biodiversos de Colombia. Este modelo, sustentado en conocimientos ancestrales y adaptado a las condiciones específicas de la Orinoquia, ofrece lecciones valiosas para el desarrollo sostenible en regiones tropicales a nivel global.