Fundación Palmarito denuncia incendio intencional en Casanare que arrasó 2.500 hectáreas
La Orinoquía colombiana se encuentra sumida en una de las crisis ambientales más severas del presente año, donde un evento de proporciones alarmantes ha puesto en riesgo décadas de esfuerzos de conservación en el departamento de Casanare. Una extensión considerable de ecosistemas estratégicos ha sido reducida a cenizas, generando una movilización sin precedentes entre cuerpos de socorro y organizaciones ambientales que observan con impotencia cómo el trabajo de preservación desaparece bajo el humo y las llamas.
Sospechas de manos criminales tras la tragedia ambiental
Lo que inicialmente pareció un incidente aislado comenzó el viernes 13 de marzo, cuando un equipo técnico detectó el primer foco de incendio durante una jornada de monitoreo de fauna en los límites de un predio dedicado a la protección de la biodiversidad. Aunque la intervención inmediata del Cuerpo de Bomberos de Orocué, respaldada por la Alcaldía y la Gobernación de Casanare, logró contener el avance inicial, la calma resultó ser efímera.
Durante el fin de semana siguiente, la situación escaló drásticamente con la aparición de nuevos focos en puntos estratégicos y distantes entre sí. Esta dinámica ha llevado a la Fundación Palmarito a denunciar que no se trata de un accidente fortuito, sino de un acto intencional. Las características del fuego, su ubicación y la forma de propagación sugieren una planificación calculada, aprovechando la sequía extrema y los fuertes vientos de la temporada como combustible perfecto.
Impacto irreversible en los ecosistemas de Wisirare
El balance de daños es desolador: el incendio ha consumido aproximadamente 900 hectáreas dentro del Bioparque Wisirare, aunque el Cuerpo de Bomberos reporta que, sumando las áreas de sabana nativa, morichales y esteros circundantes, la cifra de afectación global asciende a las 2.500 hectáreas. Este santuario, fundamental para la protección de especies en peligro y la investigación científica, presenta hoy un paisaje de chamizas ennegrecidas donde antes prosperaba la vida.
"Lo que antes eran bosques vivos a orillas del terraplén, hoy rompen el alma de quienes hemos dedicado tanto esfuerzo a su conservación", manifestaron voceros de la fundación, subrayando que la magnitud de la devastación no tiene precedentes en la historia reciente de la región.
Llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación
Ante la gravedad de los hechos, la comunidad ambientalista ha elevado un llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación, exigiendo una investigación técnica que permita identificar y judicializar a los responsables de este ecocidio. Mientras tanto, el Bioparque Wisirare queda a la espera de un plan de restauración que logre mitigar un golpe que afecta no solo al Casanare, sino al patrimonio natural de toda Colombia.
La Fundación Palmarito ha calificado este hecho como un "atroz atentado contra la naturaleza", señalando que la recuperación de estos ecosistemas podría tomar décadas, con consecuencias irreversibles para la fauna y flora de la Orinoquía. Las autoridades continúan evaluando los daños y verificando los hechos en medio de un escenario de emergencia ambiental que demanda acciones inmediatas y contundentes.



