La protesta indígena de 1999 que anticipó los problemas de la hidroeléctrica Urrá
El martes 14 de diciembre de 1999 marcó un momento histórico en la lucha ambiental y de derechos indígenas en Colombia. Ese día, la Plaza de Bolívar de Bogotá recibió a 167 indígenas embera-katío que viajaron desde sus territorios ancestrales hasta la capital del país con una misión clara y urgente.
Su objetivo principal era detener el llenado del embalse de la hidroeléctrica Urrá, un proyecto energético ubicado en el departamento de Córdoba que hoy, más de dos décadas después, ha sido señalado directamente por el presidente Gustavo Petro como responsable de las graves inundaciones que han afectado a esta región del país.
Una advertencia desoída que hoy resuena con fuerza
Los indígenas embera-katío llegaron con sus líderes espirituales y comunitarios, portando sus tradiciones y su profundo conocimiento del territorio. Su protesta pacífica buscaba alertar a las autoridades nacionales sobre los riesgos ambientales y sociales que representaba el proyecto hidroeléctrico.
La hidroeléctrica de Urrá, que comenzó operaciones comerciales en el año 2000, ha sido objeto de controversia desde sus inicios. Los pueblos indígenas argumentaban que la alteración del curso natural del río Sinú tendría consecuencias devastadoras para los ecosistemas y las comunidades ribereñas.
Las actuales inundaciones reviven la lucha histórica
Hoy, las palabras del presidente Petro han dado nueva relevancia a aquella protesta de 1999. En declaraciones recientes, el mandatario ha responsabilizado directamente a la hidroeléctrica Urrá por las inundaciones que han afectado a Córdoba, señalando que la gestión del embalse ha contribuido significativamente a la crisis.
Esta situación ha reabierto el debate sobre:
- La planificación de proyectos energéticos a gran escala
- La consulta previa con comunidades indígenas y afrodescendientes
- La evaluación de impactos ambientales a largo plazo
- La responsabilidad corporativa en desastres naturales
Los embera-katío, quienes han habitado por siglos las riberas del río Sinú, conocían mejor que nadie la dinámica de este importante cuerpo de agua. Su advertencia en 1999, aunque no logró detener el proyecto en ese momento, hoy se revela como un presagio cumplido de los problemas que enfrenta la región.
Un legado de resistencia y conocimiento ancestral
La llegada de los 167 indígenas a Bogotá en 1999 representó uno de los primeros grandes movimientos de protesta ambiental organizados por pueblos originarios en la capital colombiana. Su presencia en la Plaza de Bolívar, corazón político del país, simbolizaba un intento de diálogo directo con el poder central.
La historia de Urrá y los embera-katío continúa escribiéndose, con nuevas capas de complejidad añadidas por el cambio climático, la variabilidad hidrológica y las crecientes demandas energéticas del país. Lo que comenzó como una protesta pacífica en 1999 hoy se revela como un capítulo fundamental en la historia ambiental colombiana, recordándonos la importancia de escuchar a quienes conocen profundamente los territorios.



