Rescatan tigrillo lanudo y mono ardilla víctimas del tráfico ilegal en Medellín
Rescatan tigrillo lanudo y mono ardilla en Medellín

Dos rescates que evidencian el drama del tráfico ilegal de fauna

Gracias a la alerta de ciudadanos atentos, el Área Metropolitana Ambiental del Valle de Aburrá ejecutó dos operativos de rescate que destapan las crueles consecuencias del comercio ilícito de especies silvestres. En el Cerro de las Tres Cruces, una hembra adulta de tigrillo lanudo fue hallada en estado crítico, mostrando signos inequívocos de maltrato y cautiverio prolongado.

Un pronóstico reservado para la tigrilla rescatada

El felino, trasladado de urgencia al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna (CAVR), llegó con un cuadro clínico alarmante. Presentaba deshidratación severa, anemia pronunciada y desnutrición. Los veterinarios descubrieron, con indignación, que le habían extraído sus dientes, una práctica común entre traficantes para "domesticar" a estos animales.

Actualmente, la tigrilla depende de oxígeno suplementario y soporte térmico, se alimenta mediante sonda y permanece bajo vigilancia médica constante. Las autoridades ambientales calificaron su pronóstico como reservado, destacando la gravedad de sus lesiones y el trauma psicológico sufrido.

El mono ardilla que nunca volverá a la selva

Pocas horas antes de este rescate, el mismo equipo intervino para salvar a un mono ardilla, una especie amazónica que no pertenece de forma natural al ecosistema del Valle de Aburrá. El primate, víctima del tráfico ilícito, exhibía daños físicos y conductuales irreversibles.

Entre sus lesiones se encontraron:

  • Fracturas dentales y ausencia de varias piezas
  • Peso crítico de apenas 630 gramos
  • Signos avanzados de desnutrición
  • Alteraciones severas en su desarrollo óseo

Los expertos determinaron que no es apto para regresar a su hábitat natural. El cautiverio le provocó una enfermedad metabólica y, lo más preocupante, una habituación peligrosa a los humanos, buscando contacto constante, conducta antinatural que compromete su supervivencia en libertad.

Un llamado urgente de las autoridades

Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental del Área Metropolitana, fue contundente: "Estas especies deben estar en las selvas de nuestra nación, no en cautiverio. Hacemos un llamado a no caer en las redes de tráfico ilegal, un delito grave que destruye nuestra biodiversidad".

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, junto con la entidad metropolitana, reforzaron el mensaje: adquirir o comercializar fauna silvestre es un acto criminal. Estos animales tienen necesidades específicas que jamás podrán satisfacerse en cautiverio, y su tenencia ilegal desequilibra los ecosistemas de manera permanente.

Estos dos casos, ocurridos en febrero de 2026, exponen una triste realidad: el tráfico de fauna no solo arranca animales de su entorno, sino que los condena a sufrimientos prolongados y, con frecuencia, a la imposibilidad de recuperar su vida silvestre. Las secuelas del cautiverio, como demuestran el tigrillo y el mono ardilla, son profundas y, en muchos aspectos, irreversibles.