Talan 247 frailejones en reserva protegida de Saboyá: multa millonaria y reforestación obligatoria
Talan 247 frailejones en reserva de Saboyá: sanción millonaria

Talan 247 frailejones en reserva protegida de Saboyá: multa millonaria y reforestación obligatoria

En la vereda Monte de Luz del municipio de Saboyá, en el departamento de Boyacá, el páramo Iguaque Merchán ha sufrido una devastadora intervención ilegal que ha destruido décadas de equilibrio ecológico. Donde antes se alzaban los emblemáticos frailejones como guardianes naturales del agua, ahora solo quedan extensas áreas de tierra expuesta y vegetación arrasada, convertidas en terrenos para cultivos de papa.

La intervención ilegal y su impacto ambiental

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) detectó el año pasado esta grave afectación ambiental, evidenciando el uso de maquinaria pesada para arado en plena zona de reserva forestal protegida. La intervención ilegal afectó al menos 25 hectáreas de páramo, equivalentes a más de 40 fanegadas, y resultó en la tala de 247 frailejones junto con numerosas otras especies altoandinas propias de este ecosistema estratégico.

El predio intervenido se encuentra dentro de la Reserva Forestal Regional de los Páramos de Telecom y Merchán, declarada bajo protección ambiental por la CAR desde el año 1999. A pesar de esta condición legal, los responsables procedieron con la tala y preparación del terreno, ignorando completamente las restricciones ambientales vigentes desde hace más de dos décadas.

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La sanción administrativa: más allá de la multa económica

Tras meses de evaluación técnica y legal, la autoridad ambiental emitió un acto administrativo que impone una sanción superior a los 100 millones de pesos contra dos particulares vinculados al proceso destructivo. Sin embargo, la medida correctiva no se limita a una simple multa económica.

La CAR ha ordenado a los infractores la restauración inmediata del área afectada mediante la siembra de 550 árboles de especies nativas, con la obligación adicional de garantizar su mantenimiento y supervivencia durante un período mínimo de tres años consecutivos.

La importancia ecológica de los frailejones

"Destruir el páramo en la jurisdicción de la CAR sale muy caro, no es una advertencia, es una realidad", afirmó el director general de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, al referirse a la magnitud del daño causado. Según explicó el funcionario, la pérdida de los frailejones no representa solamente un problema paisajístico o de biodiversidad, sino una afectación directa al ciclo hídrico regional.

Estas plantas emblemáticas de los páramos cumplen un papel fundamental en la retención, regulación y distribución del agua hacia las cuencas cercanas, siendo esenciales para la seguridad hídrica de las comunidades aledañas. Su destrucción compromete gravemente este ecosistema estratégico que requiere décadas para recuperarse naturalmente.

Nueva metodología de compensaciones ambientales

La sanción se enmarca en un cambio reciente implementado por la CAR durante el año 2025, cuando la entidad adoptó una nueva metodología de compensaciones ambientales que endurece significativamente las medidas contra quienes afectan estos ecosistemas frágiles. Bajo este esquema actualizado, no basta con el pago monetario: los responsables deben restaurar activamente el entorno bajo condiciones específicas definidas por la autoridad ambiental.

En este caso particular, la reforestación ordenada deberá incluir especies nativas como mano de oso, arrayán, aliso, mortiño, chilco, tuno, sietecueros y encenillo, plantadas con distancias que oscilan entre uno y 2,5 metros, en un esquema técnico diseñado para recuperar una cobertura vegetal mixta y funcional.

Compromiso de restauración a largo plazo

"Aquí no se paga y se olvida", advirtió enfáticamente el director de la CAR. La orden administrativa es clara y contundente: la siembra no puede ser simbólica ni temporal. Los responsables tendrán que asegurar mediante seguimientos periódicos que las especies plantadas sobrevivan durante al menos el trienio establecido, en un proceso de restauración ecológica que busca devolverle al terreno parte de lo perdido irreversiblemente.

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Detrás de la cifra económica de la multa —superior a los 100 millones de pesos— se esconde la verdadera dimensión de un daño ambiental que no se mide exclusivamente en términos monetarios. Los 247 frailejones talados representan décadas de evolución natural eliminadas en cuestión de días por maquinaria pesada. Aunque la sanción administrativa intenta cerrar este capítulo desde el punto de vista legal, en el terreno mismo queda pendiente la tarea más compleja y prolongada: lograr que el páramo vuelva a respirar y recupere gradualmente sus funciones ecológicas esenciales.

Este caso emblemático demuestra cómo las autoridades ambientales están fortaleciendo sus mecanismos de control y sanción frente a intervenciones ilegales en ecosistemas estratégicos, combinando medidas disuasivas económicas con obligaciones concretas de restauración que buscan compensar, al menos parcialmente, el daño causado al patrimonio natural de la nación.