Trump elimina histórica norma climática de EE.UU. y desregula emisiones vehiculares
En un movimiento que marca un retroceso significativo en las políticas ambientales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la derogación de la "determinación de peligro", una norma científica histórica establecida en 2009 que reconocía los gases de efecto invernadero como amenaza para la salud humana y el bienestar público.
Fin de regulaciones climáticas federales
La decisión, anunciada en la Casa Blanca junto al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, elimina las bases legales para diversas regulaciones ambientales, incluyendo las normas climáticas federales para automóviles y camiones. "Estamos poniendo fin oficialmente a la llamada determinación de peligro, una desastrosa política de la era Obama que dañó gravemente a la industria automotriz estadounidense", declaró Trump.
Según el mandatario, esta medida eliminará más de 1,3 billones de dólares en costos regulatorios y contribuirá a una drástica reducción en los precios de los automóviles para los consumidores estadounidenses. Zeldin calificó la acción como "el mayor acto de desregulación en la historia de los Estados Unidos de América".
Reacciones y consecuencias ambientales
La decisión ha generado fuertes reacciones entre expertos ambientales, políticos y científicos:
- Los congresistas republicanos y expertos conservadores han respaldado la medida, argumentando que la determinación original "fue demasiado lejos"
- Grupos ambientalistas advierten que podría resultar en más incendios forestales, muertes por calor extremo, inundaciones y sequías
- Un análisis del Fondo de Defensa Ambiental estima que las derogaciones podrían costar hasta 1,4 billones de dólares adicionales en combustible hasta 2055
- La contaminación climática podría aumentar en 18.000 millones de toneladas métricas, con daños relacionados estimados en 4,2 billones de dólares
Antecedentes históricos y contexto legal
El origen de la determinación de peligro se remonta a un fallo de la Corte Suprema en 2007, cuando el tribunal ordenó a la EPA determinar si los gases de efecto invernadero representaban una amenaza ambiental. Dos años después, durante la administración Obama, la agencia concluyó que sí constituían un peligro, lo que obligó a abordar las emisiones vehiculares bajo la Ley de Aire Limpio.
David Doniger, abogado principal del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, afirmó que esta última medida representa un intento de reciclar argumentos de la administración Bush, esperando llegar a una Corte Suprema más comprensiva. Sin embargo, en tres ocasiones desde 2007, el máximo tribunal ha rechazado reconsiderar su decisión original sobre las normas de gases de efecto invernadero.
Impacto en la industria automotriz
La desregulación afectará directamente a la industria automotriz, que ya había ralentizado su transición hacia vehículos eléctricos durante el gobierno de Trump. Según Zeldin, los estadounidenses ahorrarán más de 2.400 dólares en vehículos nuevos y los fabricantes ya no enfrentarán presión para electrificar sus flotas.
La medida también elimina la obligación de instalar sistemas de apagado automático en semáforos, una característica que mejoraba el ahorro de combustible y reducía emisiones de dióxido de carbono. John Bozzella, presidente de la Alianza para la Innovación Automotriz, expresó que "las regulaciones sobre emisiones automotrices finalizadas durante la administración anterior son extremadamente difíciles de implementar".
Contexto científico y oposición
La evidencia científica sobre el calentamiento global causado por humanos era abrumadora en 2009 cuando se publicó el hallazgo de peligro, y se ha fortalecido considerablemente desde entonces. Los 25 años más calurosos registrados desde 1850 han ocurrido desde 1998, siendo la última década la más cálida.
En septiembre, tres exdirectores de la EPA, incluida Gina McCarthy (administradora durante el gobierno Obama), escribieron a la agencia oponiéndose a la revocación. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU. presentaron un informe concluyendo que la evidencia de que los gases de efecto invernadero perjudican la salud humana está "fuera de toda controversia científica".
Este anuncio se produce después de que la administración Trump abandonara políticas tradicionales de valoración de vidas salvadas por reducción de contaminación, y tras retirar a Estados Unidos de organismos clave de la ONU sobre cambio climático, incluyendo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.



