Trump desmantela el pilar legal de la política climática estadounidense
El Gobierno del presidente Donald Trump anunció este jueves 12 de febrero de 2026 la derogación de la declaración científica que establece que las emisiones de gases de efecto invernadero representan un peligro para la salud humana, eliminando así la base jurídica fundamental de las regulaciones climáticas federales en Estados Unidos.
El retroceso ambiental más significativo de la administración
Esta medida constituye el retroceso más drástico implementado hasta la fecha por la administración Trump en materia de política climática. Se enmarca dentro de una serie de acciones destinadas a liberalizar el desarrollo de combustibles fósiles y obstaculizar la implantación de energías limpias en el país norteamericano.
El presidente Trump ha manifestado públicamente su escepticismo hacia el cambio climático, calificándolo en ocasiones como un engaño, y ya había retirado formalmente a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático. Con esta decisión, el mayor contribuyente histórico al calentamiento global se distancia aún más de los esfuerzos internacionales para combatir este fenómeno.
Historia y consecuencias de la declaración de peligro
La denominada "declaración de peligro" fue adoptada inicialmente por Estados Unidos en el año 2009. Este hallazgo científico permitió a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) tomar medidas en virtud de la Ley de Aire Limpio de 1963 para reducir las emisiones de dióxido de carbono, metano y otros cuatro contaminantes atmosféricos que retienen el calor.
Estas regulaciones afectaban directamente a vehículos, centrales eléctricas y diversas industrias. Según informaron funcionarios al Wall Street Journal, la derogación eliminaría los requisitos reglamentarios para:
- Medir las emisiones de gases de efecto invernadero
- Informar sobre dichas emisiones
- Certificar el cumplimiento de normas federales
- Cumplir con los estándares de emisión para automóviles
Sin embargo, es posible que inicialmente no se aplique a fuentes fijas como las centrales eléctricas, aunque Reuters no ha podido confirmar estos detalles específicos.
Impacto sectorial y reacciones encontradas
Las cifras oficiales de la EPA revelan que los sectores del transporte y la energía son responsables cada uno de aproximadamente una cuarta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en Estados Unidos.
Mientras muchos grupos industriales respaldan la flexibilización de las estrictas normas de emisión para vehículos, se han mostrado reacios a apoyar públicamente la revocación de la declaración de peligro debido a la incertidumbre jurídica y normativa que podría generar.
Consecuencias legales y ambientales
Expertos jurídicos advierten que este cambio de política podría desencadenar un aumento significativo de demandas conocidas como acciones por "molestias públicas". Esta vía legal había quedado bloqueada tras una sentencia de la Corte Suprema en 2011 que estableció que la regulación de gases de efecto invernadero correspondía exclusivamente a la EPA y no a los tribunales.
Los grupos ecologistas han criticado vehementemente la propuesta de derogación, calificándola como un peligro inminente para el clima y la salud pública. Además, las futuras administraciones estadounidenses que deseen restablecer regulaciones climáticas tendrían que volver a implementar la declaración de peligro, una tarea que podría resultar extremadamente compleja tanto desde el punto de vista político como jurídico.



