Una carta campesina que anticipó décadas de conflicto
El 20 de mayo de 1964, colonos y campesinos de Marquetalia, en el sur del Tolima, enviaron una carta de cinco páginas al presidente Guillero León Valencia. En el documento, describían la productividad de sus tierras mientras denunciaban las precarias condiciones de vida: ausencia de vías, escuelas y servicios de salud, precios elevados de bienes básicos y, especialmente, el cerco militar que los rodeaba.
"Nosotros somos enemigos de la violencia, repudiamos la violencia, y luchamos contra la violencia", afirmaban los campesinos en su misiva. Explicaban que en esas tierras de trabajo tenían sus hogares, familias, cultivos y ganados. Su petición al mandatario era clara: "el restablecimiento de las escuelas ocupadas hoy por las fuerzas militares, la apertura de carreteras, caminos vecinales, puestos de salud".
La advertencia profética que fue ignorada
Los habitantes de Marquetalia incluían en su carta una advertencia que resonaría a través de la historia colombiana: no se debía "poner en manos de los mandos fascistas del Ejército la solución de un problema eminentemente político". Esta zona, junto con otras regiones campesinas, había sido estigmatizada como "república independiente" en un clima influenciado por la doctrina contrainsurgente estadounidense.
La carta llegó al Palacio de Nariño el 17 de junio de 1964, pero para entonces el presidente Valencia ya había activado el Plan Soberanía. Este operativo incluyó el asalto aéreo a Marquetalia que posteriormente se convertiría en el mito fundacional de las FARC-EP.
Un error histórico con consecuencias devastadoras
Para la Comisión de la Verdad, el Plan Soberanía representó un error histórico de proporciones catastróficas. En lugar de abordar un conflicto agrario, social y político mediante soluciones estructurales, las élites civiles optaron por una respuesta contrainsurgente que:
- Criminalizó a comunidades campesinas enteras
- Despojó a miles de colombianos de su condición de ciudadanos
- Abrió la puerta a cuatro décadas de conflicto armado
La Comisión señaló que el plan se lanzó contra unas guerrillas que en ese momento constituían un fenómeno localizado y residual, demostrando cómo la militarización de problemas políticos puede escalar conflictos en lugar de resolverlos.
Ecos contemporáneos: Ecuador y la guerra contra el narcotráfico
En marzo de 2025, Daisy Toro, una adolescente de 13 años del Putumayo, relató al New York Times cómo observó dos aviones sobrevolando su casa, ubicada entre cultivos de coca y plátano. Días después, su familia encontró "la bomba", que expertos identificaron como una Mark-82 de fabricación estadounidense, común en operaciones aéreas.
Este incidente ocurre mientras Ecuador adopta una doctrina de guerra contra el narcotráfico inspirada en los ejemplos de Álvaro Uribe Vélez en Colombia y Felipe Calderón en México. El presidente Daniel Noboa implementó el llamado Plan Fénix con apoyo estadounidense, que ha resultado en:
- 9.216 homicidios reportados oficialmente en 2025 (30% más que en 2024)
- Cuadruplicación de muertes de personas privadas de libertad
- Denuncias de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas
- Presiones sobre la independencia judicial
La dependencia estructural del narcotráfico
El profesor Oswaldo Zavala explica cómo el narcotráfico en América Latina depende estructuralmente de Estados Unidos, donde se concentran:
- El lavado de dinero a gran escala
- El tráfico de armas hacia organizaciones criminales
- Redes de corrupción policial, militar y política
"La razón de ser de un traficante latinoamericano es Estados Unidos", afirma Zavala. "Es el gran consumidor, donde hay una profunda corrupción que permite que este mercado avance y la gran mayoría de las ganancias se queden allí".
La lección colombiana para las próximas elecciones
Colombia conoce íntimamente el fracaso de las soluciones militares promovidas desde Washington. La experiencia de Marquetalia en 1964 demostró cómo abordar problemas políticos con bombardeos genera ciclos de violencia que pueden extenderse por décadas.
Hoy, cuando Ecuador replica estas doctrinas con resultados similares en términos de violencia e violaciones a derechos humanos, Colombia enfrenta nuevamente esta disyuntiva en el contexto electoral. La advertencia de los campesinos de Marquetalia resuena con urgencia: no se debe poner en manos de bombarderos la solución de problemas eminentemente políticos.
Expertos coinciden en que debe desmantelarse la guerra contra las drogas e imaginarse alternativas, pues la vía militar solo ha dejado "un gran saldo de destrucción" en toda la región. La historia de Marquetalia enseña que las respuestas contrainsurgentes a conflictos sociales profundizan las crisis en lugar de resolverlas.



