El Pontífice insta a superar la indiferencia ante los conflictos armados
En el marco de las celebraciones de Semana Santa, el Papa León XIV ha centrado su mensaje en una de las preocupaciones fundamentales de su pontificado: el creciente contexto de tensiones y conflictividades armadas a nivel mundial. Durante la tradicional bendición Urbi Et Orbi en la Plaza de San Pedro, ante miles de feligreses y bajo un sol radiante, el líder católico hizo un llamado global contundente a "elegir la paz" mientras denunciaba con firmeza la "indiferencia" que se ha instalado frente a las guerras contemporáneas.
Un mensaje de alerta desde el Vaticano
"Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas y ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos", declaró el Papa León XIV durante su homilía. El Sumo Pontífice destacó además las graves consecuencias económicas y sociales que generan los enfrentamientos armados, anunciando la celebración de una vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril de 2026 en la emblemática plaza vaticana.
Un día antes, durante la vigilia pascual, el líder espiritual ya había condenado las divisiones creadas por "la guerra, la injusticia, el aislamiento entre los pueblos y las naciones". Respecto al conflicto en Oriente Medio, hizo un llamado explícito para que sean depuestas las armas y se busque activamente "una puerta de salida" mediante el diálogo.
La diplomacia de la fuerza versus el diálogo
Desde el inicio de su pontificado, tras suceder al Papa Francisco, León XIV ha exhortado consistentemente a una paz desarmada y desarmante. A comienzos de 2026, durante la reunión anual con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, advirtió sobre un preocupante fenómeno global: "La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza".
El Pontífice expresó con vehemencia: "La guerra vuelve a estar de moda y el entusemismo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas". Subrayó que la paz ya no se busca como un bien deseable en sí mismo, sino que se pretende alcanzar mediante las armas para afirmar dominios particulares, comprometiendo gravemente el Estado de derecho que fundamenta toda convivencia civil pacífica.
Reflexiones para el contexto colombiano
El mensaje del Papa León XIV tiene especial resonancia para Colombia, país que continúa en su camino hacia la consolidación de la paz. Monseñor Héctor Fabio Henao, analizando las palabras del Pontífice, explicó: "Una paz desarmada y desarmante significa que debemos hacer un gran esfuerzo como sociedad para que las armas dejen de ser lo que gobierna en distintos ámbitos y territorios, pero además desarmar los odios y la estigmatización que nos siguen dividiendo como nación".
El religioso colombiano añadió: "Estamos ante la urgencia de silenciar los fusiles, pero también de desarmar el corazón, el lenguaje y las relaciones sociales. Este llamado del Papa tiene una extraordinaria actualidad, nos invita a superar las desconfianzas con un corazón dispuesto a reconocer la dignidad de todas las personas".
La construcción constante de la paz
Frente a la persistente idea de que la paz sólo es posible mediante el uso de la fuerza y la disuasión, el Papa León XIV ofrece una perspectiva alternativa: "Mientras que la guerra se conforma con la destrucción, la paz requiere esfuerzos continuos y pacientes de construcción, así como una vigilancia constante". Esta visión subraya que la mentalidad de confrontación es precursora de todo conflicto armado, por lo que resulta imperativo elegir activamente la paz como camino fundamental para la convivencia humana.
El especialista en Cultura de Paz, Diego Arias, quien ha colaborado con entidades gubernamentales e internacionales en procesos de reconciliación y memoria histórica, destaca la relevancia de este mensaje para Colombia, donde acompañó la reintegración civil del M-19. La invitación del Pontífice representa un llamado a transformar dinámicas sociales profundamente arraigadas, promoviendo una cultura del encuentro frente a la polarización.



