Papa León XIV hace llamado urgente a la paz en su primer mensaje pascual
En su primer mensaje de Pascua como líder de la Iglesia Católica, el papa León XIV hizo un ferviente llamado a "elegir la paz" y denunció con firmeza la "indiferencia" creciente ante los conflictos armados que azotan al mundo. Este mensaje estuvo profundamente marcado por la guerra en Oriente Medio, donde Israel y Estados Unidos han realizado ataques contra Irán, generando graves repercusiones regionales.
Celebración en el Vaticano bajo la sombra del conflicto
Desde la majestuosa plaza de San Pedro, adornada con miles de flores y bajo un sol radiante, León XIV celebró la misa de Pascua por primera vez desde su elección en mayo de 2025. El ambiente festivo, acompañado de trompetas y cantos litúrgicos, contrastaba con la gravedad de su mensaje central.
Durante la tradicional bendición urbi et orbi ("a la ciudad y al mundo"), el sumo pontífice expresó su preocupación por la normalización de la violencia: "Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos", declaró con evidente emoción.
Rompiendo tradiciones y anunciando acciones concretas
En un gesto significativo, el papa rompió con la tradición seguida por sus predecesores al no mencionar específicamente ningún país o región en crisis, manteniendo un discurso de alcance universal. Sin embargo, anunció una acción concreta: la celebración de una vigilia de oración por la paz el 11 de abril en la plaza de San Pedro, en Roma.
Desde el balcón central de la basílica de San Pedro, León XIV deseó "Felices Pascuas" a la multitud en diez idiomas diferentes, incluyendo árabe, chino, polaco y español, antes de que las campanas repicaran solemnemente.
Celebraciones afectadas por la guerra en Oriente Medio
Durante toda la Semana Santa, la sombra del conflicto en Oriente Medio ha planeado sobre las celebraciones católicas en todo el mundo. En Jerusalén, las celebraciones litúrgicas en la basílica del Santo Sepulcro se realizaron a puerta cerrada debido a estrictas restricciones de seguridad implementadas desde el desencadenamiento de la guerra con Irán el 28 de febrero.
Christina Toderas, una peregrina rumana de 44 años, expresó con lágrimas en los ojos: "Es muy difícil para todos nosotros, porque es nuestra fiesta... Es realmente muy duro querer rezar, venir aquí y no encontrar nada. Todo está cerrado".
Situación crítica en Líbano y otros países
En Líbano, donde las localidades de mayoría cristiana del sur están atrapadas en los combates entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá, los fieles mantienen la esperanza a pesar del peligro constante. En Debel, cerca de la frontera israelí, los habitantes prepararon la Pascua mientras resonaban sin descanso los bombardeos alrededor del pueblo.
Joseph Attieh, un responsable local, confió a la AFP: "La situación es trágica. La gente está aterrorizada". La comunidad depende ahora casi totalmente de la ayuda humanitaria debido al aislamiento causado por el conflicto.
En otros países de la región, las celebraciones también se vieron afectadas:
- En Dubái, Emiratos Árabes Unidos, las misas están suspendidas desde el viernes "por las directrices del Gobierno"
- En Damasco, Siria, las celebraciones se limitaron al interior de las iglesias tras tensiones en una ciudad cristiana del centro del país
Diplomacia papal y memoria del papa Francisco
Estos últimos días, el papa nacido en Chicago (que también tiene nacionalidad peruana) ha multiplicado los llamamientos diplomáticos, llegando incluso a interpelar directamente al presidente estadounidense Donald Trump, a quien ha invitado a "buscar una puerta de salida" al conflicto.
En Roma, la Pascua reavivó también la memoria del papa Francisco, quien en 2025 hizo su última aparición pública en un baño de masas en la plaza de San Pedro el domingo de Resurrección, pocas horas antes de su fallecimiento.
El patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, describió el sábado la situación en Tierra Santa: "El silencio es casi absoluto, solo turbado a lo lejos por los estragos que la guerra continúa causando en esta tierra santa y desgarrada".
Este primer mensaje pascual de León XIV establece claramente su prioridad pastoral: combatir la indiferencia ante el sufrimiento humano y promover activamente la paz en un mundo cada vez más dividido por conflictos armados.



