Diálogos de paz en punto crítico: Gobierno exige definiciones claras sobre economías ilegales
La mesa de diálogos entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano ha entrado en una fase decisiva y tensa, tras la suspensión del séptimo ciclo de conversaciones. Esta medida fue adoptada luego de que se evidenciaran profundas diferencias internas dentro del grupo armado respecto a su compromiso de apartarse de las economías ilegales, un aspecto fundamental para el avance del proceso de paz.
Un momento de definiciones clave
Según explicó el jefe negociador del Gobierno, Armando Novoa, el proceso atraviesa un período crucial de definiciones sobre su rumbo futuro. “Estamos entrando en un período de definiciones. Una de esas definiciones es el compromiso del grupo armado ilegal con el que estamos adelantando las conversaciones de separarse de las economías ilícitas”, afirmó Novoa, subrayando la importancia de este punto para la continuidad de las negociaciones.
De acuerdo con el jefe negociador, durante los recorridos en territorio se han identificado avances en algunas zonas, pero también retrocesos preocupantes. En el caso específico de la laguna de Chimbuza, en el departamento de Nariño, destacó resultados positivos en procesos de sustitución de cultivos ilícitos.
“Constatamos que hay una voluntad real con la presencia del grupo en la laguna Chimbuza, en donde ha habido un proceso exitoso de sustitución de cultivos de hoja de coca por cultivos de caña de azúcar, de cacao, construcción de trapiches, centros educativos, etcétera. En esa visita constatamos que sí es posible que el grupo pueda hacer un tránsito a la vida civil de manera pronta y eficaz”, señaló Novoa.
Discrepancias internas y falta de compromiso
Sin embargo, esa disposición positiva no es uniforme dentro del grupo armado. “Lo que encontramos en el día de ayer es que algunos de los frentes de la coordinadora no tienen el mismo nivel de comprensión que hemos constatado en otros casos, y nosotros necesitamos como gobierno, como sociedad, como país, que estos grupos se separen de las economías ilegales y queden muestras efectivas de querer hacerlo”, advirtió el jefe negociador.
Novoa expresó además una profunda inconformidad por los cambios abruptos de postura del grupo armado en cuestión de días. “La respuesta que encontramos de parte del grupo no fue la más satisfactoria, lo cual nos generó muchísimo desconcierto e inconformidad, porque el día anterior habíamos encontrado que se habían comprometido de manera muy clara en ese proceso. Lo que vimos ayer fue lo contrario de lo que observamos antes de ayer”, dijo, resaltando la inconsistencia en las posiciones del grupo.
Ultimátum del Gobierno y condiciones para continuar
Frente a este panorama de incertidumbre, el Gobierno lanzó un ultimátum claro y exigió señales verificables sobre la voluntad de avanzar en el proceso. “Necesitamos claridad, necesitamos seriedad, estamos entrando en una fase final de estos diálogos, y para avanzar de manera eficaz y decidida, es necesario que el grupo diga con claridad si quiere abandonar su actividad alrededor de los cultivos de la hoja de coca”, enfatizó Novoa.
El jefe negociador insistió en que no habrá espacio para ambigüedades en esta etapa crítica. “No vamos a aceptar que el grupo quiera adoptar un doble lenguaje y un doble comportamiento frente a estos diálogos”, subrayó, dejando claro que la continuidad de la mesa dependerá de la respuesta que entregue el grupo armado en los próximos días.
Incluso, advirtió que el Gobierno evaluará el futuro de la negociación si no hay definiciones concretas, considerando el tiempo restante del actual mandato. “O vamos por el camino de la paz apartándose de las economías ilícitas, o el gobierno tendrá que evaluar en forma concreta y responsable qué hacer con esta mesa restando tres meses del actual gobierno”, afirmó Novoa, poniendo sobre la mesa la posibilidad de un cierre definitivo del proceso.
Avances paralelos y su condicionamiento
En paralelo, el proceso había avanzado en medidas logísticas para facilitar un eventual traslado de integrantes del grupo a zonas de Ubicación Temporal. “El domingo acordamos crear una zona de ubicación temporal en el municipio de Roberto Payán, en el área de la laguna Chimbuza. Ya se han adelantado estudios técnicos, ya se ha avanzado en la contratación para darle alcance a los acuerdos”, detalló el jefe negociador.
No obstante, la continuidad de estas iniciativas también queda condicionada a las decisiones que adopte el grupo armado en esta fase final del proceso. Por ahora, el Gobierno insiste en que este es un momento definitivo para el futuro de los diálogos. “Esperamos una vez recibido esa respuesta evaluar el alcance de la misma para retomar el curso de los diálogos de paz”, concluyó Novoa, dejando en manos del grupo armado la próxima jugada en este complejo tablero de negociación.



