Save the Children encendió las alarmas sobre la grave situación que enfrenta la niñez colombiana en medio del conflicto armado. La organización advirtió que Colombia se ubica entre los países más afectados del mundo por ataques contra la educación, ocupando el cuarto lugar a nivel global en este tipo de incidentes. Además, es la segunda nación donde más docentes son asesinados.
Panorama crítico en las regiones
María Mercedes Liévano, directora país de Save the Children, explicó que estas cifras reflejan situaciones que continúan ocurriendo en diversos territorios del país, especialmente en zonas con presencia de grupos armados ilegales como Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Los riesgos para estudiantes y profesores incluyen el reclutamiento infantil y la instalación de artefactos explosivos en las rutas hacia las escuelas.
Liévano relató que recientemente visitaron una escuela en la región Pacífica cuya infraestructura presenta más de 260 impactos de bala. Muchas comunidades educativas viven diariamente con miedo debido a la violencia y las amenazas derivadas del conflicto armado.
“En Colombia, desafortunadamente, estamos viviendo una crisis de protección generalizada por conflicto armado. El conflicto armado se está ampliando en el país, afectando y expresándose de manera diferente en los territorios donde trabajamos, pero también con temas asociados al cambio climático”, señaló la directora.
Aumento alarmante del reclutamiento infantil
La organización también alertó sobre el incremento del reclutamiento de menores. De acuerdo con cifras de la Defensoría del Pueblo y datos recopilados por Save the Children, este fenómeno habría aumentado un 300% en los últimos dos años. Solo al cierre de 2024, más de 600 niños y niñas fueron reclutados por grupos armados ilegales, mientras que durante 2023 se reportaron 184 casos.
Las consecuencias de esta situación van más allá de la violencia y afectan el desarrollo de generaciones enteras. La falta de oportunidades educativas y las afectaciones derivadas del conflicto contribuyen a profundizar ciclos de pobreza y desesperanza en distintas regiones del país.
Según cifras del Banco Mundial citadas por la organización, más del 50% de los niños en Colombia no saben leer ni comprender un texto simple a los 9 años. En territorios apartados y afectados por el conflicto, esa cifra podría alcanzar el 90%.
Proyecto CREER: una luz de esperanza
Las declaraciones se conocieron durante el cierre del proyecto CREER, financiado por la Unión Europea. Esta iniciativa buscó fortalecer capacidades de protección para niños, niñas y adolescentes en comunidades afectadas por el conflicto armado, además de preparar a escuelas y autoridades locales para responder ante situaciones de emergencia.
Camilo Andrés López, estudiante de la institución educativa José Asunción Silva, aseguró que el proyecto transformó significativamente su vida. Antes era un joven reservado, con problemas de comportamiento y poco interés por el estudio, pero gracias al proceso encontró espacios para expresarse y replantear su proyecto de vida.
“Han sido muchachos que, por causas de la guerra, les marcó la vida, les dejaron cosas que ellos reservaban con ellos, que nunca las expresaron, y este espacio les brindó esa oportunidad, de hacerlos, de expresarlos, de que se den cuenta de que tienen un mejor futuro por delante, de que dejen eso atrás, de que eso ya no los puede alcanzar, que ya el pasado quedó atrás”, afirmó el estudiante.
Ana Julia Obando, líder de calidad de la Secretaría de Educación de Tumaco, destacó que la estrategia permitió fortalecer capacidades en instituciones educativas del territorio para convertirlas en entornos más seguros y protectores frente a emergencias relacionadas con el conflicto armado. El proyecto benefició a más de 5000 estudiantes en Tumaco.
Llamado al próximo gobierno
La directora de Save the Children hizo un llamado al próximo gobierno para que la agenda de niñez deje de ser un tema secundario dentro de las políticas públicas del país. Colombia invierte apenas el 0,8% del PIB en protección infantil, cifra que está por debajo de la recomendación de la OCDE, que plantea una inversión mínima del 1,6%.
“Necesitamos que en todas estas negociaciones de paz el punto de partida sea la protección de la niñez. A los niños y las niñas los tenemos que alejar de la guerra, eso no es negociable”, concluyó Liévano.



