La Agencia Nacional de Tierras (ANT) informó que Antioquia se posiciona como el segundo departamento de Colombia con mayor gestión de tierras, alcanzando más de 61.000 hectáreas intervenidas en 78 municipios. El director de la ANT, Juan Felipe Harman, destacó que estas acciones buscan rescatar la vocación agrícola y agropecuaria de la región, mediante formalización, atención a comunidades étnicas, compra y acceso a tierras, y recuperación de bienes de la Nación.
En formalización, se titularon 27.498 hectáreas en 23 municipios, con 3.505 títulos de propiedad que benefician a más de 6.061 familias rurales. Harman calificó este avance como un paso decisivo hacia la seguridad jurídica en la tenencia de la tierra y el fortalecimiento de la economía campesina, especialmente en zonas como Bajo Cauca, Urabá y Magdalena Medio.
En recuperación de tierras, se reportaron 45 aprehensiones materiales que equivalen a 7.885 hectáreas recuperadas en subregiones estratégicas como Magdalena Medio, Urabá y Bajo Cauca, territorios históricamente afectados por el conflicto y la ilegalidad. Además, se formalizaron más de 2.600 hectáreas para comunidades étnicas mediante 14 títulos colectivos, beneficiando a 2.776 familias indígenas y afrodescendientes.
El fortalecimiento de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) es otro pilar: se constituyeron más de 220.000 hectáreas bajo esta figura, destacando la ZRC de Puerto de Oro y Valdivia, y la zona agrominero-ambiental de Anorí y Campamento, que impactan a más de 14.000 personas. La ANT también formalizó 189 predios a entidades públicas para proyectos de educación, infraestructura, deporte, salud y servicios comunitarios.
Entre los casos emblemáticos, Harman mencionó la recuperación de la hacienda Virgen del Cobre, en Necoclí, de más de 1.100 hectáreas, que beneficia a 120 familias campesinas y víctimas del conflicto, y el predio La Perla, en Puerto Triunfo, de 115 hectáreas, entregado a la Asociación de Mujeres Construyendo Tejido Social. Estos casos simbolizan el avance de la Reforma Agraria al devolver tierras para la producción y la vida digna, fortaleciendo el liderazgo de las mujeres rurales y la reconstrucción del tejido social.



