Las conversaciones para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán han revelado profundas discrepancias sobre los términos del alto el fuego, apenas horas después de que se anunciara una tregua de dos semanas. El acuerdo, mediado por Pakistán, fue anunciado el martes por el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, quien afirmó que incluía a Líbano y otras regiones. Sin embargo, Israel reanudó ataques contra Hezbolá en Líbano poco después, negando que el país estuviera cubierto por el cese al fuego.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la postura israelí al declarar que Líbano no formaba parte del acuerdo debido a Hezbolá, calificando los enfrentamientos como una "escaramuza aparte". La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que "el Líbano no forma parte del alto el fuego". Por su parte, Irán insiste en que los ataques violan el acuerdo, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, los calificó como "una violación flagrante".
Pakistán, el intermediario elegido por Estados Unidos, mantiene su posición de que Líbano sí estaba incluido. El Ministerio de Exteriores paquistaní emitió un comunicado denunciando "graves violaciones del alto el fuego". La confusión se agravó cuando se reveló que altos funcionarios de la administración Trump estuvieron en contacto con Pakistán durante el martes y aprobaron en gran medida el mensaje de Sharif, aunque la Casa Blanca niega haber redactado el texto.
El vicepresidente J. D. Vance atribuyó la disputa a "un malentendido legítimo", pero las diferencias persisten. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz sigue bloqueado y los ataques continúan en la región, lo que genera dudas sobre la viabilidad de una paz duradera. La tregua, que parecía un logro rápido, ahora enfrenta un panorama desalentador para las negociaciones futuras.



