En el Día del Trabajo de 2026, una preocupante estadística revela que más del 70% de las empleadas domésticas en Colombia aún no cuentan con seguridad social. Esta cifra, que se mantiene alarmantemente alta, refleja la persistente informalidad laboral en el sector.
Según datos recientes, la mayoría de las trabajadoras del hogar no están afiliadas a salud, pensión ni riesgos laborales, a pesar de los avances legislativos de los últimos años. La falta de cobertura las deja en una situación de vulnerabilidad ante enfermedades, accidentes o la vejez.
Organizaciones defensoras de los derechos laborales han señalado que, aunque existen leyes que obligan a la afiliación, el incumplimiento es generalizado. Muchas empleadoras y empleadores no registran a sus trabajadoras, ya sea por desconocimiento o para evadir costos.
El panorama es especialmente crítico en zonas rurales y en hogares de ingresos medios y bajos, donde la informalidad es más frecuente. Las trabajadoras domésticas, en su mayoría mujeres, enfrentan así una doble discriminación: de género y laboral.
Expertos instan al Gobierno a fortalecer las inspecciones y a promover campañas de sensibilización para garantizar que se cumpla la ley. Mientras tanto, millones de empleadas domésticas continúan laborando sin la protección social que por derecho les corresponde.



