Crítica y reconocimiento: El gobernador de Santander ante la crisis del paro
Gobernador de Santander: Crítica y reconocimiento en crisis

La doble función de la crítica en la democracia contemporánea

En el sistema democrático, la crítica ejerce un papel fundamental como mecanismo de vigilancia y control del poder establecido. Su función principal consiste en cuestionar, examinar y evitar que las autoridades actúen sin el debido escrutinio ciudadano. Sin embargo, para que esta crítica sea verdaderamente seria y constructiva, debe incorporar una obligación que con frecuencia se pasa por alto: la capacidad de reconocer públicamente cuando las acciones gubernamentales se ejecutan de manera adecuada y efectiva.

El equilibrio entre fiscalización y reconocimiento

No todo puede reducirse al ataque sistemático ni a la negación automática de cualquier logro por motivaciones políticas partidistas. La crítica responsable exige honestidad intelectual, lo que implica tanto señalar los errores como destacar los aciertos cuando estos ocurren genuinamente.

Este principio se ilustra claramente en el caso del gobernador de Santander. En su momento, este espacio defendió el uso del helicóptero oficial bajo argumentos de seguridad, agenda institucional y eficiencia operativa. Posteriormente, surgieron versiones que cuestionaban ciertos desplazamientos específicos, como trayectos desde el Campestre hacia la Brigada o viajes a Bogotá cuya necesidad no resultaba evidente. Frente a estas circunstancias, la crítica ejercida fue completamente legítima y necesaria para exigir transparencia en el manejo de recursos públicos.

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La prueba del liderazgo durante la crisis del paro

Sin embargo, una situación no invalida la otra. Recientemente, el departamento de Santander enfrentó una crisis de proporciones considerables generada por un paro social de amplio alcance. La situación presentaba múltiples dimensiones críticas:

  • Inconformidad social generalizada
  • Impacto económico significativo en diversos sectores
  • Riesgo latente de alteración del orden público
  • Angustia e incertidumbre en miles de ciudadanos

Este escenario exigía mucho más que simples comunicados institucionales. Demandaba liderazgo tangible y capacidad real de gestión en terreno. Y en este contexto específico, debe reconocerse con claridad que el gobernador demostró estar a la altura de las circunstancias excepcionales.

Acciones concretas frente a la crisis

La respuesta del mandatario no fue menor ni simbólica. Implicó acciones concretas que marcaron la diferencia:

  1. Sentarse directamente con los sectores inconformes para escuchar sus reclamos
  2. Tender puentes de diálogo con alcaldes municipales afectados
  3. Presionar para encontrar soluciones técnicas a las demandas planteadas
  4. Buscar salidas políticas cuando la temperatura social comenzaba a escalar peligrosamente

Gobernar efectivamente significa precisamente esto: aparecer y actuar cuando los problemas estallan, en lugar de esconderse detrás de oficinas o delegar responsabilidades en terceros mientras la crisis se profundiza.

Un liderazgo necesario en tiempos de polarización

Santander necesitaba una respuesta institucional contundente y la recibió. Quizás no fue perfecta ni inmediata en todos sus aspectos, pero sí resultó visible, tangible y efectiva en sus resultados. En una época donde numerosos dirigentes políticos parecen más preocupados por pronunciamientos en redes sociales que por resolver conflictos reales, vale la pena destacar cuando un mandatario asume el costo político de intervenir personalmente para destrabar una situación compleja.

Esto no significa otorgar cheques en blanco ni convertir el reconocimiento en complacencia acrítica. El uso de recursos públicos debe mantenerse bajo permanente escrutinio ciudadano. Las explicaciones pendientes sobre el uso del helicóptero, si aún hacen falta, deben proporcionarse con total claridad. Lo mismo aplica para otros temas como Fodecol. La exigencia de transparencia no desaparece porque exista una buena gestión posterior en otros ámbitos.

Honestidad intelectual como principio rector

Lo que sí significa este reconocimiento es aplicar un principio básico de honestidad intelectual: si se critica con firmeza cuando corresponde hacerlo, los aciertos y logros deben mencionarse con igual determinación cuando ocurren genuinamente.

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Hoy corresponde afirmar que, frente a un problema de enormes dimensiones que amenazaba con profundizar la tensión social en Santander, el gobernador demostró capacidad de conducción política y voluntad concreta de resolver. Su intervención personal marcó una diferencia tangible en el manejo de la crisis, estableciendo un precedente sobre cómo debe actuarse cuando el conflicto social escala a niveles críticos.

La democracia necesita tanto de crítica vigilante como de reconocimiento justo. Ambas funciones son complementarias y esenciales para construir una cultura política más madura y responsable, donde el escrutinio no eclipse el mérito, ni el reconocimiento diluya la exigencia de transparencia permanente.