Negociaciones EE.UU.-Irán en Pakistán: 3 claves que impidieron el acuerdo tras 21 horas de diálogo
3 claves que impidieron acuerdo EE.UU.-Irán en Pakistán

Diálogos de paz entre Estados Unidos e Irán se estancan en Pakistán tras maratónicas 21 horas

Las esperadas negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán concluyeron este fin de semana en Pakistán sin alcanzar ningún acuerdo concreto, tras un intenso diálogo que se extendió por 21 horas. A pesar de este resultado, analistas internacionales insisten en que el proceso no debe considerarse un fracaso, sino más bien una fase exploratoria donde ambas potencias están midiendo sus fuerzas y definiendo sus posiciones iniciales.

Las tres barreras fundamentales que bloquearon el acuerdo

Posiciones iniciales demasiado rígidas marcaron el tono desde el comienzo de las conversaciones. Según Luisa Lozano, directora del programa de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, "ambas partes llegaron a la mesa buscando medir fuerzas". Estados Unidos presentó lo que varios observadores describen como un enfoque de "tómalo o déjalo", mientras Irán contraatacó con un plan detallado de 10 puntos que incluía múltiples demandas.

El veterano negociador nuclear Robert Malley, quien participó en conversaciones anteriores bajo la administración Biden, ofreció una evaluación contundente: "21 horas fueron 20 horas de más si el objetivo era reiterar una exigencia que Irán ya había rechazado, pero fueron demasiadas pocas horas si el objetivo era negociar genuinamente".

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La ausencia de confianza mutua como obstáculo persistente

La desconfianza histórica entre ambas naciones emergió como un factor determinante durante las conversaciones. Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y líder de la delegación de su país, fue categórico en sus declaraciones posteriores: "Estados Unidos ha comprendido nuestra lógica y nuestros principios, y ahora le corresponde decidir si puede ganarse nuestra confianza o no".

Esta tensión se exacerbó cuando, paralelamente a las negociaciones, el presidente Donald Trump ordenó un bloqueo naval estadounidense del estratégico estrecho de Ormuz y reiteró amenazas contra infraestructuras energéticas iraníes. Qalibaf respondió con firmeza: "Si ellos luchan, nosotros lucharemos, y si vienen con lógica, nosotros responderemos con lógica. No cederemos a ninguna amenaza".

La retórica de eliminación y el papel de actores regionales

Expertos coinciden en que eliminar el lenguaje de aniquilación resulta crucial para cualquier avance futuro. Lozano subraya que las partes deben "pasar de tener posiciones inamovibles a conversar sobre intereses compartidos", abandonando toda retórica confrontacional.

La situación se complica aún más por el papel de Israel, que mantiene su conflicto con Irán y no ha propuesto tregua alguna. Durante las conversaciones, el vicepresidente estadounidense J. D. Vance mantuvo múltiples contactos telefónicos con Trump y al menos una conversación con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, lo que según el canciller iraní Abas Araqchi endureció la postura norteamericana.

El contexto regional y las perspectivas futuras

Mientras las conversaciones diplomáticas continuaban, en terreno se mantenía un cese del fuego frágil entre Estados Unidos e Irán, aunque Israel aclaró que este no aplicaba a sus operaciones contra Hezbolá en Líbano. La Agencia Nacional de Noticias de Líbano reportó numerosos ataques israelíes durante el mismo domingo de las negociaciones.

Los cancilleres de Egipto y Pakistán, países con tradición mediadora en la región, emitieron un comunicado conjunto destacando la necesidad de profundizar el proceso diplomático. El primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif lideró personalmente los esfuerzos de mediación durante este histórico encuentro.

Aunque el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, había advertido desde el principio que "no debíamos esperar llegar a un acuerdo en una sola sesión", la delegación estadounidense no dejó negociadores en Pakistán tras las conversaciones, entregando en su lugar un documento que funcionó como una especie de ultimátum.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El exministro de Asuntos Exteriores iraní Javad Zarif, conocido defensor del diálogo incluso en tiempos de guerra, resume el desafío central: "Ninguna negociación, al menos con Irán, tendrá éxito si se basa en nuestras/sus condiciones". Las divergencias de base, particularmente sobre el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz, permanecen sin resolver, pero el hecho de que ambas partes hayan dedicado 21 horas al diálogo directo sugiere que, al menos, mantienen abierta la puerta a futuras conversaciones.