Acusaciones europeas señalan a Rusia por envenenamiento con toxina de rana suramericana
La muerte del líder opositor ruso Alexéi Navalni en 2024 ha resurgido en el debate internacional tras las graves acusaciones de varios gobiernos europeos. Según estos países, Navalni fue envenenado con epibatidina, una potente toxina que se aísla originalmente de una rana que habita en el suroccidente de Ecuador y el norte de Perú.
Comunicado conjunto de cinco naciones europeas
Los gobiernos de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos emitieron un comunicado conjunto donde afirman haber llegado a esta conclusión tras analizar muestras tomadas del cuerpo de Navalni. Según las naciones europeas, las pruebas confirmaron de forma concluyente la presencia de epibatidina, lo que apunta a un envenenamiento deliberado.
Sin embargo, el Kremlin ha rechazado categóricamente estos señalamientos, manteniendo su postura oficial de que Navalni murió por causas naturales durante su encarcelamiento en febrero de 2024.
Detalles científicos sobre la rana y su toxina
Santiago Ron, doctor en biología evolutiva y miembro de la Academia Mundial de Ciencias, explicó a EFE que la rana en cuestión pertenece al género Epipedobates anthonyi, parte de la familia de las ranas venenosas. Estas ranas son diurnas y muchas especies dentro de este grupo son aposemáticas, es decir, presentan colores brillantes que van del café al rojo para advertir a sus depredadores sobre su peligrosidad.
Ron, quien también es curador de anfibios del Museo de Zoología de Vertebrados de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, aclaró que estas ranas no habitan exclusivamente en bosques húmedos como se ha mencionado, sino que frecuentan áreas con vegetación nativa y sembríos, siempre cerca de fuentes de agua como riachuelos, ya que su reproducción depende de estos ambientes.
Origen y efectos de la epibatidina
El experto subrayó que estas ranas, que miden alrededor de dos centímetros, no producen directamente la toxina, sino que la obtienen de su dieta compuesta principalmente de ácaros y hormigas. "Secuestran esas toxinas presentes en la dieta y las pasan a la piel, y de esa forma se protegen de sus depredadores", aseguró Ron.
Respecto a su peligrosidad para los humanos, el biólogo fue claro: "Si tocas la rana y luego los ojos o la boca, sentirás dolor o ardor, pero no morirás. La cantidad de veneno que tiene cada ranita es bien baja", insuficiente para matar a un ser humano. Ron explicó que el veneno no pasa a través de la piel, por lo que estas ranas son prácticamente inofensivas al contacto directo.
Según sus cálculos, se necesitarían entre 100 y 200 ejemplares para reunir una dosis letal de la toxina. Además, existe ya un antídoto que permite neutralizar su efecto, pues se conoce la base química de la epibatidina y cómo afecta al sistema nervioso.
Síntesis en laboratorio y contexto político
El compuesto fue aislado por primera vez en los años 70 por investigadores del Museo Americano de Historia Natural durante una expedición en Ecuador. Ron destacó que actualmente "el veneno ya no es necesario extraerlo de las ranas, porque ahora se puede sintetizar en laboratorio".
Los cinco países europeos sostienen que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados en el caso de Navalni, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa real de su muerte. Yvette Cooper, ministra británica de Exteriores, declaró el sábado: "Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalni durante su encarcelamiento en Rusia".
La viuda de Navalni, Yulia Naválnaya, había denunciado el envenenamiento de su esposo en septiembre de 2025, aunque en ese momento los laboratorios extranjeros implicados no habían publicado los resultados definitivos de sus análisis. Las acusaciones europeas han reavivado las tensiones diplomáticas y el debate sobre los métodos utilizados contra disidentes políticos en Rusia.



