Afganistán denuncia masacre en centro de rehabilitación tras bombardeos pakistaníes
Las autoridades afganas han presentado una acusación devastadora contra Pakistán, afirmando que los bombardeos del lunes por la noche sobre Kabul causaron aproximadamente 400 muertos y más de 200 heridos en un centro médico de rehabilitación para drogadictos. El portavoz del Ministerio de Salud afgano, Sharafat Zaman, declaró que el balance no es definitivo ya que las operaciones de búsqueda continúan activamente entre los escombros.
La versión pakistaní: negación categórica
Desde Islamabad, el ministro de Información Attaullah Tarar calificó las acusaciones como "completamente infundadas", asegurando que Pakistán no atacó ningún hospital, centro de rehabilitación o instalación civil. Según la versión oficial pakistaní, sus fuerzas realizaron seis ataques "precisos, deliberados y profesionales" contra objetivos militares y terroristas como parte de su guerra contra el terrorismo.
El portavoz adjunto del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, confirmó igualmente la cifra de 400 fallecidos, mientras que testigos presenciales y periodistas reportaron haber visto al menos una treintena de cadáveres y decenas de heridos en el lugar del ataque durante la noche.
El drama humano tras la tragedia
El martes por la mañana, más de un centenar de personas se congregaron desesperadamente frente al centro devastado, buscando noticias de sus familiares. "Estoy aquí desde anoche. Busco a mi hermano, pero no lo encuentro. ¿Qué puedo hacer?", declaró entre lágrimas Habibullah Kabulbai, de 55 años, cuyo hermano menor Nawroz había ingresado al centro hacía apenas cinco días.
Dejan Panic, director en Afganistán del hospital de la ONG italiana Emergency donde están siendo tratados algunos heridos, expresó su temor de que el número de víctimas aumente significativamente, ya que el centro acogía entre 2.000 y 3.000 toxicómanos en el momento del ataque.
Testimonios desde el epicentro de la destrucción
Azmat Ali Momand, un médico de 30 años que resultó herido en el ataque, relató: "Había terminado de examinar a los pacientes y me había ido a hacer las abluciones cuando se oyó la explosión. Entonces, el techo me cayó encima". Los equipos de rescate continúan trabajando entre restos humanos y estructuras ennegrecidas por el incendio posterior al bombardeo.
Omid Stanikzai, uno de los guardias del centro médico, describió el momento del ataque: "He oído un caza volar sobre nosotros. Unidades militares cercanas dispararon contra el avión. Soltó bombas y se declaró un incendio".
Contexto de un conflicto que se intensifica
Los dos países vecinos llevan meses en un conflicto fronterizo que ha escalado peligrosamente. Pakistán acusa a Afganistán de albergar a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP), responsables de ataques mortales en territorio pakistaní, mientras que las autoridades afganas niegan categóricamente estas acusaciones.
Tras una relativa calma después de una escalada en octubre, los enfrentamientos se reanudaron con intensidad el 26 de febrero, con Islamabad hablando de "guerra abierta" el 27 de febrero, mismo día en que atacó Kabul.
Consecuencias humanitarias alarmantes
Según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán:
- 75 civiles afganos murieron entre el 26 de febrero y el 13 de marzo
- Más de 115.000 familias se han visto desplazadas en las provincias del este y del sur
- Pakistán también ha reportado víctimas mortales entre su población civil
Michael Kugelman, experto del Atlantic Council International Affairs, advirtió que "los esfuerzos diplomáticos de los últimos meses han fracasado" y no vislumbra un final del conflicto a corto plazo, especialmente considerando que los países del Golfo están ahora ocupados con sus propios conflictos.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU añadió otra capa de preocupación esta semana, advirtiendo que una "inestabilidad persistente empujaría a millones de personas a sufrir aún más el hambre" en Afganistán, un país ya devastado por décadas de conflicto.
Mientras las familias continúan buscando a sus seres queridos entre los escombros y las autoridades afganas planean funerales nacionales colectivos para las víctimas, el portavoz del Ministerio del Interior, Abdul Mateen Qani, confirmó la macabra realidad: "Es imposible identificar algunos cuerpos" debido a la magnitud de la destrucción.



