Foro Celac-África: Colombia consolida su vocación de acercamiento con el sur global
Del 18 al 21 de marzo, la ciudad de Bogotá será el epicentro del Foro Celac-África, un evento donde Colombia confirmará su decidida vocación de acercamiento con el sur global. Este encuentro birregional representa una coyuntura histórica para el país, que actualmente vive bajo su primer gobierno progresista y cuenta con el liderazgo del presidente Gustavo Petro, además de la inédita elección de una mujer afrodescendiente como vicepresidenta.
Un acercamiento con resultados concretos
Colombia ha realizado cuatro giras oficiales al África subsahariana con logros tangibles en múltiples frentes. Estos intercambios han generado avances significativos en comercio bilateral, inversiones estratégicas, establecimiento de conexiones aéreas directas y programas de cooperación con enfoque territorial y de género, como la iniciativa "Ella Exporta a África".
"Este acercamiento no solo es novedoso para Colombia, sino que tiene pocos precedentes en toda América Latina", señalan analistas internacionales. Sin embargo, los medios de comunicación han tendido a enfocarse exclusivamente en las oportunidades comerciales, dejando de lado aspectos cruciales como la cooperación en construcción de paz, procesos de memoria histórica y mecanismos de justicia transicional.
Colombia y África: vínculos históricos y desafíos compartidos
Como parte del sur global, Colombia comparte con las naciones africanas experiencias históricas similares, incluyendo las secuelas del colonialismo, los efectos de estructuras internacionales que desfavorecen los intercambios entre países del sur, la vulnerabilidad ante el cambio climático y la sensibilidad a cambios abruptos en las reglas del comercio internacional.
Lo que une a Colombia con África es la necesidad imperante de establecer un comercio justo con impacto social, especialmente relevante en contextos de posconflicto; la defensa de un derecho internacional bajo constante asedio; y el aprendizaje mutuo de modelos de integración regional como la Unión Africana, la Comunidad de Desarrollo del África Meridional y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental.
Francia Márquez, vicepresidenta de Colombia, ha expresado sabiamente que "debemos convertir las rutas de la esclavitud en vías para movilidad académica, turismo, negocios e intercambios de saberes". Esta visión enfrenta el racismo institucional que ha caricaturizado a África como un continente vinculado exclusivamente a la pobreza, crisis humanitarias y atraso.
Potencial demográfico y económico birregional
Las cifras revelan el enorme potencial de esta alianza: África crecerá este año por encima de Asia con un 4,3%, siendo la región más joven del mundo con un bono demográfico excepcional. Junto con América Latina y el Caribe, representan más de 2.000 millones de personas, casi un tercio de la población global.
Los 88 Estados que conforman ambos bloques representan casi la mitad del sistema de Naciones Unidas, otorgándoles una capacidad negociadora significativa para defender valores comunes, establecer mejores márgenes comerciales, diversificar conexiones y reivindicar con mayor fuerza la necesidad de una descolonización total, un viejo anhelo del sur global que permanece injustificablemente irrealizado.
Superando el desconocimiento histórico
El principal obstáculo para el acercamiento birregional ha sido el insólito desconocimiento mutuo entre los pueblos, agravado por el estigma histórico que ha desalentado a gobiernos colombianos anteriores -con la excepción notable de la visita de alto nivel del expresidente Ernesto Samper- a dimensionar el verdadero potencial africano.
Este foro representa una oportunidad única para escuchar los reclamos históricos de pueblos del Pacífico y Caribe colombiano, tradicionalmente ignorados por administraciones que concebían la política exterior dentro de los estrechos márgenes de la "bogotanidad".
El Foro Celac-África en Bogotá no es solo un evento diplomático más; es una oportunidad irrepetible para que Colombia y toda la región latinoamericana y caribeña estén a la altura de las expectativas de sus pueblos, construyendo puentes sólidos hacia un futuro de cooperación, intercambio y desarrollo mutuo.



