Chavismo reivindica a Hugo Chávez y minimiza a Maduro bajo tutela estadounidense
Chavismo rescata figura de Chávez y relega a Maduro

El chavismo reorienta su narrativa política bajo presión estadounidense

A tres meses de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de Estados Unidos, el régimen venezolano ha modificado sustancialmente su discurso público. Mientras en las primeras semanas desplegó una campaña denunciando lo que calificaba como "secuestro" del mandatario, actualmente apenas menciona su nombre, en un giro estratégico que coincide con el tutelaje que Washington mantiene sobre el país caribeño desde el 3 de enero.

Audiencia clave en Nueva York y silencio chavista

Precisamente este jueves, Maduro y Flores se presentaron nuevamente en audiencia en Nueva York, enfrentando acusaciones federales por conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos y otros delitos relacionados con armas. Sin embargo, el chavismo ha optado por un notable silencio sobre el proceso judicial, concentrando su mensaje en demandar el levantamiento de sanciones económicas.

Diosdado Cabello, ministro de Interior y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, sorprendió con un discurso a principios de semana donde prometió: "Volveremos a la construcción de viviendas, a un sistema de salud poderoso, al sistema de salarios más altos de América; volveremos a una educación con todo".

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Reivindicación de Chávez y omisión de Maduro

Lo más significativo fue cuando Cabello aseguró que sin sanciones eso "traería el regreso de las condiciones del Gobierno de Chávez", relegando implícitamente los trece años de mandato de Nicolás Maduro. Esta reivindicación de la figura de Hugo Chávez mientras se minimiza el legado de Maduro representa un cambio notable en la narrativa oficial, especialmente considerando que el propio Maduro siempre presentó su gobierno como la continuidad del proyecto chavista.

El contraste es evidente: tras más de una década en el poder, parece que hay poco que resaltar del legado madurista, incluso para sus más cercanos colaboradores. Esta omisión estratégica ocurre mientras Estados Unidos mantiene un tutelaje activo sobre Venezuela, habiendo aliviado algunas sanciones petroleras pero amenazando con mayor presión si no hay cooperación desde Caracas.

Discurso moderado y apelación económica

La presión estadounidense se ha traducido en un chavismo menos confrontativo, que ha volcado su discurso hacia demandas económicas. Delcy Rodríguez, encargada del Gobierno de Venezuela, participó este miércoles en el foro FII Priority Miami de manera virtual, donde pidió el retiro de las sanciones que mantiene Washington sobre Caracas.

"Queremos visibilizar una industria y una economía que puedan tener libertad en el ejercicio de sus competencias", afirmó Rodríguez, asegurando que Venezuela lleva diecinueve trimestres de crecimiento consecutivo. La funcionaria también se refirió a la propuesta del presidente Donald Trump: "Sé la propuesta que tiene el presidente Trump (...) venimos de momentos de mucha turbulencia en nuestras relaciones bilaterales y agradezco que en este momento ambos gobiernos estemos en disposición de abonar una agenda diplomática constructiva".

Ausencia notoria y contexto económico

Sin embargo, el nombre ausente en ese foro de empresarios fue precisamente el de Nicolás Maduro. Esta omisión deliberada contrasta con el hecho de que las sanciones se agudizaron en 2019, cuando la economía venezolana ya venía en picada, con una severa hiperinflación que devastó el poder adquisitivo de los ciudadanos.

El giro discursivo del chavismo parece responder a múltiples factores:

  • La captura y proceso judicial de Maduro en Estados Unidos
  • La presión continua del tutelaje estadounidense
  • La necesidad de atraer inversión extranjera
  • El desgaste político de trece años de gestión madurista
  • La búsqueda de legitimidad apelando a la figura aún popular de Hugo Chávez

Mientras tanto, la oposición venezolana observa estos movimientos con atención. María Corina Machado, figura opositora, ha declarado recientemente que el régimen "está herido" tras la salida de Maduro, aunque mantiene su esperanza de llegar a la presidencia en algún momento.

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El panorama actual muestra un chavismo en transición, que modera su retórica frente a Washington mientras reconstruye su narrativa interna alrededor de la figura de Hugo Chávez, relegando al actual presidente procesado a un segundo plano estratégico. Este reposicionamiento ocurre en medio de diálogos diplomáticos entre funcionarios venezolanos y estadounidenses, aunque con la sombra permanente de las sanciones económicas y el proceso judicial contra Maduro.