China intensifica su ofensiva diplomática para atraer a la clase política paraguaya y alejarla de Taiwán
China atrae a políticos paraguayos para alejarlos de Taiwán

La estrategia china para seducir a Paraguay y aislar a Taiwán

China está desplegando una intensa ofensiva diplomática dirigida específicamente a la clase política paraguaya, con el claro objetivo de alejar a este país sudamericano de su alianza histórica con Taiwán. Mediante viajes de lujo completamente pagados, banquetes exclusivos y demostraciones de poderío tecnológico, Pekín busca convencer a legisladores y periodistas paraguayos de los beneficios económicos que obtendrían al reconocer a China en lugar de Taipéi.

Viajes de lujo que cambian perspectivas

Cuando la diputada opositora paraguaya Leidy Galeano regresó de una gira por seis ciudades chinas con todos los gastos cubiertos, su perspectiva sobre las relaciones internacionales de su país había cambiado radicalmente. "Todo lo que yo veía allí, lo quería en mi país", confesó Galeano, miembro del movimiento político Yo Creo, cuyos altos cargos han comenzado a expresarse favorablemente sobre China.

Estos viajes, organizados según fuentes por el consulado chino en São Paulo, incluyen alojamiento en hoteles de lujo como el Shangri-La de Pekín, visitas a la Gran Muralla, recorridos por zonas industriales avanzadas y demostraciones de tecnología sanitaria de vanguardia. Para los legisladores paraguayos, estas experiencias representan un esfuerzo coordinado y bien calculado para establecer un contraste marcado con Taiwán.

Paraguay: la última fortaleza taiwanesa en Sudamérica

Con apenas 6,4 millones de habitantes, Paraguay podría parecer un actor menor en el escenario geopolítico mundial, pero su importancia es estratégica: es el último aliado diplomático de Taiwán en toda Sudamérica. Un cambio de postura por parte de uno de los doce países que aún reconocen a Taipéi representaría una victoria simbólica significativa para Pekín en su campaña por aislar internacionalmente a Taiwán.

Los esfuerzos chinos también reflejan su determinación por consolidar su influencia en Latinoamérica, una región donde Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, también busca mantener su posición como superpotencia dominante. Esta competencia geopolítica convierte a Paraguay en un campo de batalla diplomático de alto valor estratégico.

Una ofensiva que se intensifica

Según un análisis de itinerarios realizado por Reuters y entrevistas con participantes, la ofensiva diplomática china en Paraguay se ha acelerado notablemente en el último año. El recuento muestra que:

  • Al menos 19 parlamentarios paraguayos han visitado China desde finales de 2023
  • Cinco periodistas y un aspirante presidencial de la oposición han participado en estos viajes
  • La frecuencia de las visitas aumentó marcadamente el año pasado
  • Se planean más viajes para marzo de este año

La diputada opositora Roya Torres describió cómo durante su viaje en 2025, funcionarios chinos le mostraron servicios sanitarios avanzados y estaciones de tren de alta velocidad, mientras insinuaban que el comercio y la inversión fluirían más rápidamente si Paraguay reconociera a Pekín. "El contraste con mi país intensificó mi temor de que Paraguay se estuviera 'quedando sin tiempo'", afirmó Torres, repitiendo un mensaje que los funcionarios chinos le transmitieron repetidamente.

La respuesta oficial y las tensiones políticas

El presidente paraguayo Santiago Peña ha reafirmado públicamente su apoyo a Taipéi, declarando en diciembre en su podcast: "Todos los países de América Latina que cambiaron de Taiwán a China y que cayeron en los brazos de la promesa del sueño chino, toditos están peores que Paraguay". El Ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo, por su parte, sostiene que sus relaciones con Taiwán "se basan en los principios y valores de libertad, democracia, derechos humanos y estado de derecho".

Sin embargo, algunos analistas señalan que las luchas por la sucesión política podrían fragmentar al gobernante Partido Colorado o empujarlo hacia alianzas con grupos de oposición históricamente más abiertos al reconocimiento de Pekín. Con más de dos años por delante en su mandato, el gobierno de Peña tiene pocos incentivos inmediatos para modificar su política exterior, pero las presiones internas podrían cambiar este cálculo.

El factor económico: soja, carne y oportunidades perdidas

El debate en Paraguay se centra cada vez más en consideraciones económicas concretas. El país, considerado durante mucho tiempo uno de los más pobres de Sudamérica aunque con crecimiento reciente gracias a las exportaciones de carne y la industria manufacturera, enfrenta limitaciones comerciales significativas por su alianza con Taiwán.

  1. Sus principales exportaciones (soja y carne vacuna) no pueden venderse directamente a China porque Pekín se niega a comerciar con países que reconocen a Taipéi
  2. Los envíos deben realizarse a través de Argentina y Brasil, reduciendo significativamente las ganancias paraguayas
  3. Mientras tanto, los productos chinos llegan masivamente a Paraguay, con importaciones que superaron los 6.000 millones de dólares en 2025, una cifra récord

Billy Vaesken, diputado del Partido Liberal que pasó 15 días en China a finales de 2024, ahora aboga abiertamente por estrechar los lazos con Pekín: "No tenemos que perder el boleto", afirmó, refiriéndose a la posible inversión china en infraestructura local.

La competencia entre Taiwán y China

Mientras China despliega su estrategia de seducción, Taiwán no permanece inactivo. Funcionarios de la embajada taiwanesa en Asunción dijeron que también están presionando activamente para contrarrestar a China, invitando a parlamentarios del gobernante Partido Colorado a visitar su territorio. Taipéi ha contribuido a financiar proyectos significativos en Paraguay, incluyendo el edificio del parlamento y un nuevo campus universitario en construcción.

Sin embargo, un informe del centro de investigación local Cadep reveló que los lazos de Paraguay con Taiwán solo han generado beneficios económicos modestos. Además, la opinión pública podría estar cambiando: una encuesta reciente de la consultora Metro mostró un creciente apoyo al establecimiento de relaciones con China, aunque la firma se negó a comentar quién encargó el estudio.

El panorama regional y las preocupaciones futuras

El acercamiento de Pekín a Paraguay sigue un patrón observado en toda Latinoamérica. Panamá, la República Dominicana, El Salvador, Nicaragua y, más recientemente, Honduras cambiaron su reconocimiento diplomático tras la presión ejercida por China y sus promesas de comercio e infraestructura. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, valorada en billones de dólares, ya ha dejado una huella significativa en Sudamérica, más recientemente con el megapuerto de Chancay en Perú.

Para algunos parlamentarios paraguayos, la urgencia de tomar una decisión se intensifica cada día. Como expresó el diputado Vaesken, quien planea regresar a China este año: "De aquí a poco, Taiwán va a terminar como Hong Kong, va a pasar a ser parte de China, va a terminar anexada y los paraguayos nos vamos a quedar sin nada". Esta percepción, alimentada por las experiencias en China, podría inclinar la balanza en un debate que tiene implicaciones tanto económicas como geopolíticas para Paraguay y toda la región.