China condena medidas unilaterales de EE.UU. en medio de crisis energética global
El gobierno chino reiteró este viernes su firme oposición a las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos, luego de conocerse el plan de la administración estadounidense para liberar aproximadamente 140 millones de barriles de crudo iraní que actualmente se encuentran en tránsito marítimo. Esta medida busca aumentar la oferta global de petróleo y contener el alza descontrolada de los precios del combustible.
Posición oficial de Pekín frente a la crisis
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, declaró en conferencia de prensa que Pekín mantiene una postura consistente y firme contra este tipo de medidas coercitivas. "Expresamos nuestra profunda preocupación por la persistente tensión en Oriente Medio", afirmó el vocero, quien instó a todas las partes involucradas a detener inmediatamente las operaciones militares y evitar una mayor escalada del conflicto.
Jian subrayó que la seguridad energética es fundamental para la economía mundial y que todos los países comparten la responsabilidad de garantizar un suministro estable y fluido de energía. "La inestabilidad regional no debe tener un impacto más amplio en la economía global", advirtió el representante chino.
Contexto del plan estadounidense
Las declaraciones del gobierno chino se produjeron después de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, revelara el jueves que Washington estudia permitir la entrada al mercado internacional de los millones de barriles de petróleo iraní. Esta iniciativa forma parte de las medidas impulsadas por la Administración estadounidense para contener el encarecimiento del combustible en un contexto particularmente complejo:
- Bloqueo parcial del estratégico estrecho de Ormuz
- Interrupciones significativas en el tráfico marítimo de la región
- Ataques recientes contra infraestructura energética clave
- Respuestas militares escalonadas entre múltiples actores
Impacto en los precios de la energía
La situación ha generado un efecto dominó en los mercados energéticos globales. Según datos de Bloomberg, alrededor de las 3 a.m. hora colombiana, el barril de petróleo brent para entrega en mayo registraba un incremento del 0,70%, alcanzando los 109,44 dólares. Paralelamente, el gas natural para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos, referencia europea, subía un 1,56% hasta los 61,77 euros por megavatio hora.
En la víspera, los mercados habían experimentado movimientos aún más pronunciados:
- El gas natural cerró con un alza del 11%, aunque durante la sesión llegó a dispararse cerca del 30%, superando los 70 euros
- El crudo brent alcanzó incrementos superiores al 10%, rozando los 120 dólares por barril
Escalada militar y respuestas regionales
Estos movimientos en los mercados ocurrieron tras el ataque israelí sobre el campo de gas natural South Pars en el golfo Pérsico de Irán. La refinería de gas en Pars Sur, ubicada en la costa sur iraní, fue blanco de operaciones militares que desencadenaron una serie de represalias por parte de Teherán.
Irán respondió con ataques en Catar y Emiratos Árabes Unidos, ampliando el radio de conflicto en una región ya de por sí volátil. Esta escalada militar ha generado preocupación internacional sobre la posibilidad de una confrontación más amplia que podría afectar significativamente el suministro energético global.
Medidas de la comunidad internacional
En este contexto de creciente incertidumbre, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció que había comenzado a liberar al mercado los "volúmenes iniciales" de las reservas estratégicas de crudo. Notablemente, estas reservas fueron revisadas al alza, pasando de los 400 millones de barriles inicialmente previstos a 426 millones de barriles, reflejando la gravedad de la situación actual.
La crisis energética se desarrolla en medio de una compleja red de tensiones geopolíticas, donde las decisiones de un actor generan reacciones inmediatas en otros. China, como uno de los mayores consumidores de energía del mundo, mantiene una postura crítica hacia las medidas que considera unilaterales, mientras busca estabilizar un mercado global cada vez más volátil y susceptible a shocks regionales.



