Un columnista colombiano atrapado en Abu Dabi durante el conflicto Irán-Israel
Colombiano atrapado en Abu Dabi durante conflicto Irán-Israel

Un viaje interrumpido por misiles: la experiencia de un colombiano en medio del conflicto Irán-Israel

Reconozco que puede sonar pretencioso cuando un columnista habla de sus viajes, pero como bien enseñó Oscar Wilde, la única manera de vencer una tentación es cediendo a ella. Así que aquí estoy, compartiendo esta experiencia extraordinaria que viví recientemente junto a "el hombre con quien vivo", expresión que tomo prestada de la brillante Leila Guerriero.

El momento en que todo cambió

Nos encontrábamos en el tramo final de nuestro viaje, volando de Bangkok a Madrid con una escala programada de apenas 50 minutos en Abu Dabi. Pero al aterrizar en territorio emiratí, recibimos la noticia que cambiaría todo: el espacio aéreo había sido cerrado de inmediato.

"Irán le está disparando a Israel", escuché decir a alguien entre la multitud. Mi primer pensamiento fue: "Ah, los persas, cautivos del nacionalismo y gobernados por un tirano". Pero luego otra voz corrigió: "No, fueron los israelíes quienes dispararon primero". Entonces pensé: "Ah, los sionistas, también prisioneros del nacionalismo y bajo un gobierno tiránico".

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Para completar el cuadro, un tercer viajero agregó: "En realidad es Estados Unidos quien ataca a Irán". Y concluí: "Ah, los estadounidenses, igualmente atrapados en el nacionalismo y dirigidos por un tirano". Quien todavía crea que en estos conflictos internacionales existen bandos claramente buenos y malos, simplemente no está prestando suficiente atención a la complejidad geopolítica.

Horas de caos e incertidumbre colectiva

Las siguientes horas se desarrollaron en medio de un caos creciente. Los pasajeros se agolpaban alrededor de los agentes de las aerolíneas como si fueran profetas modernos en una plaza pública, buscando respuestas que nadie tenía. Esta escena se me presentó como la metáfora perfecta de la existencia humana: multitudes abrumadas por la incertidumbre, haciendo demasiadas preguntas sin recibir respuestas claras.

La incertidumbre rápidamente dio paso a la especulación, y conforme comenzamos a intercambiar palabras con otros viajeros, la especulación se transformó en el más puro chisme. "Nos van a transportar por tierra hasta Omán", aseguraba uno. "No, nos sacarán en avión por rutas africanas", contradijo otro.

El chisme como mecanismo de supervivencia

Mientras escuchaba estas teorías, reflexionaba sobre la naturaleza sublime del chisme. Tendemos a menospreciarlo considerándolo contrario a los hechos objetivos, pero en realidad representa la expresión de nuestra capacidad creativa para enfrentar esa incertidumbre fundamental que llamamos vida. El arte mismo, en su esencia más pura, no es más que chisme elevado a categoría estética.

La realidad geopolítica se impone

Finalmente nos enteramos de la verdad: Irán había decidido desatar el caos en la región, consciente de que podría causar daño limitado a Israel o Estados Unidos. Nosotros, separados de territorio iraní apenas por el golfo Pérsico, nos encontrábamos ahora en zona de peligro directo.

Todos los vuelos fueron cancelados indefinidamente. La aerolínea asignó hoteles a cada pasajero, y poco después llegaron convoyes de buses escolares que nos transportaron a nuestros alojamientos temporales. El gobierno emiratí manejó la situación con una precisión impecable, esa clase de eficiencia que solo parece posible en regímenes autocráticos, pues el caos parece ser la lengua materna de la democracia.

Explosiones a la distancia y alertas en los celulares

A lo lejos, se escuchaban explosiones intermitentes, y cada cierto tiempo aviones militares sobrevolaban nuestra posición. Simultáneamente, las alarmas de todos los teléfonos móviles sonaban con un mensaje inquietante: "Amenaza de misiles. Busque refugio inmediatamente".

La normalidad en medio del conflicto

Finalmente llegamos al hotel, conectado mediante pasajes subterráneos a un centro comercial. Para nuestra sorpresa, no solo encontrábamos el centro comercial abierto, sino prácticamente lleno de gente. Era Ramadán, el mes sagrado durante el cual los musulmanes ayunan desde el amanecer hasta el atardecer.

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Todas las tiendas exhibían carteles promocionando "Descuentos de Ramadán", y las personas compraban con total normalidad mientras misiles volaban sobre sus cabezas. "No los juzgo", pensé, "¿quién se atrevería a desaprovechar una buena oferta en medio de la crisis?".

Al momento de escribir esta columna, llevamos ya una semana atrapados en Abu Dabi. El gobierno cubre todos los gastos de hotel, tres comidas diarias e incluso el lavado de tres prendas de ropa. Son autócratas, sin duda, pero notablemente generosos en estas circunstancias.

  • Explosiones ocasionales todavía resuenan en la distancia
  • La tierra tiembla levemente en intervalos irregulares
  • CNN y la BBC transmiten constantemente en segundo plano
  • Nosotros, para pasar el tiempo, inventamos nuevos chismes

Esta experiencia me ha confirmado que, ante la incertidumbre global y los conflictos internacionales, los mecanismos humanos de adaptación y creatividad siguen siendo nuestra herramienta más valiosa para navegar por un mundo cada vez más complejo e impredecible.