En un movimiento diplomático de gran alcance, el gobierno de Costa Rica, liderado por el presidente Rodrigo Chaves, ha cerrado su embajada en La Habana, Cuba, y ha ordenado a los diplomáticos cubanos abandonar el territorio costarricense. Este hecho histórico ocurrió el 18 de marzo de 2026, marcando un giro significativo en las relaciones bilaterales entre ambas naciones.
Llamado a erradicar el comunismo
Poco después de anunciar el cierre de la embajada, el presidente Chaves hizo un llamado público y firme para erradicar el comunismo de la región. En sus declaraciones, enfatizó la necesidad de promover sistemas políticos y económicos alternativos que, según él, fomenten la libertad y el desarrollo sostenible en América Latina.
Contexto y reacciones
La decisión ha generado diversas reacciones en el ámbito internacional, con analistas políticos destacando su impacto en la geopolítica regional. Mientras tanto, en San José, Costa Rica, ciudadanos y activistas se congregaron frente a la embajada cubana para documentar el momento, capturando fotografías que simbolizan este cambio en la política exterior costarricense.
Este cierre representa una ruptura con décadas de relaciones diplomáticas y podría influir en las dinámicas de otros países de la región respecto a Cuba. Expertos señalan que la medida refleja una postura más alineada con intereses que buscan contrarrestar la influencia comunista en el hemisferio.
El gobierno costarricense no ha proporcionado detalles adicionales sobre los motivos específicos detrás de esta decisión, pero se espera que en los próximos días se emitan comunicados oficiales que aclaren su posición y los pasos a seguir en materia de política exterior.



