Estados Unidos flexibiliza política petrolera hacia Cuba con nueva autorización
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles 25 de febrero de 2026 que otorgará autorizaciones especiales a empresas que soliciten licencias para revender petróleo venezolano a Cuba, según directrices publicadas en su portal oficial. Esta decisión representa un cambio significativo en la política energética hacia la isla y podría ayudar a paliar la crítica escasez de combustible que afecta a la nación caribeña.
Contexto de la crisis energética cubana
Desde que Washington asumió el control de las exportaciones petroleras de Venezuela a principios de enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro, el suministro regular del país sudamericano a Cuba se interrumpió por completo. Esta situación ha exacerbado considerablemente la crisis energética que ya enfrentaba la isla, creando graves dificultades para la población y la economía local.
Durante más de un cuarto de siglo, Venezuela había sido el principal proveedor de crudo y combustibles para Cuba mediante un acuerdo bilateral que fortalecía los lazos políticos entre ambos gobiernos. Con la suspensión de estos envíos, Cuba se vio obligada a buscar alternativas que tampoco han resultado sostenibles.
Fallas en proveedores alternativos
México, que había emergido como proveedor alternativo para cubrir parte del déficit energético cubano, también ha detenido sus envíos de combustible desde que un cargamento llegó a La Habana en enero, según datos actualizados de transporte marítimo. Esta interrupción ha dejado a Cuba en una posición aún más vulnerable frente a la escasez de recursos energéticos.
Nuevo escenario comercial del petróleo venezolano
La nueva política de licencias favorables se implementa en un momento particular del mercado petrolero venezolano. Grandes empresas comerciales como Vitol y Trafigura han adquirido la mayor parte de las exportaciones de crudo venezolano, con millones de barriles destinados a Estados Unidos, Europa y la India, mientras que otros millones permanecen almacenados en terminales del Caribe esperando oportunidades de reventa.
El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido previamente que los aliados tradicionales de Venezuela que recibían petróleo mediante intercambios especiales, pagos de deuda y otros acuerdos preferenciales deben ahora abonar precios justos de mercado. Entre estos países se encuentran tanto China como Cuba, quienes deberán adaptarse a las nuevas condiciones comerciales.
Diplomacia regional y consideraciones humanitarias
La autorización coincide con la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio al Caribe este mismo miércoles, donde iniciará conversaciones con líderes regionales que han expresado preocupación por el impacto desestabilizador que podría tener la creciente crisis humanitaria cubana en toda la zona.
Sin embargo, incluso con esta nueva política de flexibilización, persisten dudas sobre la capacidad financiera de Cuba para adquirir petróleo sin las condiciones favorables a las que estaba acostumbrada. Dado que la isla ha enfrentado dificultades recurrentes para pagar importaciones de combustible en el mercado al contado durante los últimos años, se anticipa que cualquier posible compra a los comerciantes internacionales exigirá condiciones comerciales estándar, incluyendo garantías bancarias y pagos en efectivo.
Limitaciones y condiciones de las transacciones
Las directrices del Tesoro estadounidense establecen claramente que las posibles transacciones petroleras deben "apoyar al pueblo cubano, incluido el sector privado", lo que autoriza específicamente exportaciones para uso comercial y humanitario dentro de Cuba. Por el contrario, las transacciones que involucren o beneficien directamente al ejército cubano u otras instituciones gubernamentales no estarían permitidas bajo esta nueva normativa.
Esta medida representa un intento de equilibrar consideraciones humanitarias con los objetivos políticos de Estados Unidos hacia Cuba, reconociendo la gravedad de la crisis energética mientras mantiene presión sobre las estructuras gubernamentales de la isla.