Europa requiere urgente reestructuración en seguridad según ex primer ministro sueco
El contexto geopolítico actual revela profundas deficiencias en las estructuras de seguridad europeas. Según análisis del ex primer ministro y exministro de Asuntos Exteriores de Suecia, Carl Bildt, ni la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ni la Unión Europea (UE) poseen la capacidad integral necesaria para enfrentar los crecientes desafíos que amenazan la estabilidad regional.
La insuficiencia de los marcos existentes
Cada vez resulta más evidente que Europa necesita establecer un nuevo mecanismo de cooperación en defensa y seguridad, similar a la antigua Unión Europea Occidental (UEO), organización que cesó operaciones en 2011 tras más de seis décadas de funcionamiento. Muchos argumentarían que ya existen la UE y la OTAN, complementándose mutuamente, pero esta perspectiva ha quedado obsoleta ante los recientes acontecimientos.
Los eventos de los últimos años han demostrado claramente que ninguna de estas dos organizaciones está plenamente preparada para abordar los cambiantes desafíos que enfrenta el continente europeo. La guerra en Ucrania representa uno de los principales puntos críticos que exponen estas limitaciones estructurales.
El caso paradigmático de Ucrania
Por un lado, la Unión Europea ha desempeñado un papel fundamental al proporcionar ayuda financiera sustancial a Ucrania, mejorando rápidamente la cooperación entre sus industrias de defensa y abriendo un camino hacia la eventual adhesión del país acosado. Sin embargo, la UE frecuentemente se paraliza cuando uno o dos Estados miembros ejercen su derecho de veto sobre decisiones cruciales.
Por otro lado, aunque la OTAN ha sido históricamente clave para la defensa territorial europea, el compromiso de Estados Unidos con la alianza -y particularmente con la seguridad europea- enfrenta crecientes interrogantes. Esto se ha evidenciado claramente en las pretensiones estadounidenses sobre Groenlandia, territorio soberano tanto de la OTAN como de Dinamarca, miembro de la UE.
Como consecuencia directa, el diálogo entre los Estados miembros de la OTAN ha perdido relevancia estratégica, especialmente en lo concerniente al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Nuevos marcos informales emergen
Ante estas limitaciones, han comenzado a formarse nuevos marcos de cooperación informal. Durante el último año, la coalición de voluntarios que surgió para mantener el apoyo a Ucrania ha adquirido importancia creciente, siendo conocida ahora como la Coalición de Voluntarios (CdV).
Mientras Estados Unidos persigue unilateralmente marcos incoherentes para poner fin a los combates, países europeos clave se han reunido bajo esta nueva bandera para articular políticas más serias y de largo plazo. Una ventaja distintiva de la CdV es que incluye al Reino Unido y Noruega, mientras excluye a Hungría, cuyo primer ministro prorruso Viktor Orbán ha frustrado sistemáticamente las respuestas a nivel de la UE ante la guerra.
Su liderazgo informal, un triunvirato 'E3' compuesto por el Reino Unido, Francia y Alemania, se reúne regularmente, demostrando que satisface necesidades que ni la UE ni la OTAN pueden cumplir adecuadamente.
Argumentos para revivir la UEO
Entonces, ¿por qué no dar el siguiente paso lógico y crear una nueva versión de la antigua Unión Europea Occidental? Cuando fue formalmente disuelta hace quince años, sus funciones restantes habían sido asumidas por la UE, cuya estructura y mandato se habían ampliado para incluir política de seguridad y defensa.
De hecho, la cláusula de defensa mutua (artículo 42.7) del Tratado de Lisboa de la UE fue copiada directamente del tratado de la UEO, y va más allá de la cláusula de defensa colectiva (artículo 5) del Tratado del Atlántico Norte.
La salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) representó un punto de inflexión crítico. Como Estado miembro, el Reino Unido había desempeñado un papel fundamental en la definición de políticas comunes de un bloque con relevancia global. Con su salida, esta importante fuente de influencia estratégica se agotó significativamente.
Ante el desafío que plantea la guerra de Rusia contra Ucrania, moldear una respuesta europea efectiva sin la participación del Reino Unido resultaba poco realista. Con los principios de la CdV ya establecidos, emergió el nuevo triunvirato del E3, ganando rápidamente importancia estratégica.
Necesidad de institucionalización
Dado que la nueva UEO ya existe de facto, ¿no tendría sentido institucionalizarla formalmente? Como mínimo, esta cuestión debería considerarse seriamente. Los países clave de Europa Occidental -independientemente de cómo definamos este término- requieren un marco más sólido no solo para coordinar políticas sobre Rusia y Ucrania, sino también para contrarrestar presiones externas como el acoso estadounidense.
Existen múltiples formas de institucionalizar una nueva UEO sin construir estructuras burocráticas extensas, sin arreglos excesivamente complicados y sin socavar o duplicar innecesariamente las funciones de la UE o la OTAN. Lo fundamental es que aquellos aún dispuestos a defender los valores occidentales tomen acción concreta.
El primer año de la segunda administración de Donald Trump ha obligado a Europa a realizar ajustes estratégicos significativos. Con tres años adicionales por delante, la vacilación no constituye una opción viable. Establecer una nueva Unión Europea Occidental debería ser prioridad en la agenda política, porque la seguridad europea no puede seguir esperando soluciones definitivas.



