Guerra en Medio Oriente: Tensión por minas en Ormuz y crisis humanitaria con 667.000 desplazados
La guerra en Medio Oriente ha sumado una nueva jornada de intensos bombardeos este martes, con explosiones en Teherán, amenazas militares en el estratégico estrecho de Ormuz y un creciente drama humanitario que ya obligó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares en toda la región. Las detonaciones sacudieron la capital iraní alrededor de las 8:30 p.m. hora local, en medio de advertencias de Washington de que este día marcaría "la jornada más intensa de ataques" desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
Respuesta militar y amenaza sobre el petróleo
En paralelo a los bombardeos, Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y contra monarquías petroleras del Golfo que albergan bases militares estadounidenses. El ministro de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, había anticipado que la ofensiva de este martes sería particularmente intensa, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió continuar con la ofensiva y aseguró que su gobierno pretende "romper los huesos" del régimen iraní.
El conflicto también mantiene en vilo al mercado energético mundial. Teherán advirtió que no permitirá que se exporte petróleo del Golfo hacia los países que considera hostiles mientras continúe la guerra, una amenaza que apunta directamente al estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
El presidente estadounidense Donald Trump respondió con una advertencia directa a Irán para que no coloque minas en esa ruta marítima estratégica: "Si por cualquier motivo se colocaran minas y no se retiraran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto", escribió Trump en su red social Truth Social.
Crisis humanitaria en expansión
Mientras las potencias discuten el impacto económico del conflicto, sobre el terreno la crisis humanitaria sigue agravándose de manera alarmante. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó que los bombardeos israelíes y las órdenes de evacuación en Líbano han provocado el desplazamiento de al menos 667.000 personas.
Esta cifra corresponde únicamente a quienes se han registrado en una plataforma oficial del gobierno libanés, lo que sugiere que el número real podría ser aún mayor. Según la representante de Acnur en el país, Karolina Lindholm, más de medio centenar de localidades han recibido órdenes de evacuación en la última semana, lo que explica la magnitud del éxodo.
En paralelo, el conflicto también está provocando movimientos masivos de población en Irán. Cerca de 1.700 afganos abandonan el país cada día para regresar a Afganistán desde que comenzó la escalada militar. El frente libanés también continúa activo, con Israel manteniendo una ofensiva contra el movimiento chiita Hezbolá, aliado de Teherán.
Tensión regional y económica
La guerra se sigue extendiendo a otras partes del Golfo. Kuwait y Arabia Saudita informaron haber derribado drones iraníes en su espacio aéreo, mientras que Baréin reportó dos muertos tras el impacto de un ataque contra un edificio residencial. En paralelo, Irán acusó a Israel de haber matado a cuatro de sus diplomáticos en un ataque contra un hotel en Beirut el domingo.
La tensión también se refleja en Europa, donde los gobiernos temen que la guerra derive en una crisis energética y económica global. La Unión Europea recomendó reducir impuestos sobre la energía para compensar el aumento de precios, mientras que el canciller alemán Friedrich Merz advirtió sobre el riesgo de una "guerra sin fin".
Pese a los llamados a la contención, los mensajes de las partes siguen siendo de confrontación. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, prometió una respuesta "ojo por ojo, diente por diente" a los ataques contra la infraestructura del país, mientras el conflicto continúa escalando con consecuencias humanitarias cada vez más graves.



