Irán promete represalias 'devastadoras' tras amenazas bélicas de Trump
La República Islámica de Irán amenazó este jueves con ejecutar ataques "devastadores, amplios y destructivos" contra Estados Unidos e Israel, como respuesta directa a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció que continuará bombardeando territorio iraní durante las próximas dos o tres semanas hasta "devolverlo a la Edad de Piedra".
Escalada bélica sin tregua
El conflicto armado, que estalló hace más de un mes con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, se ha extendido por toda la región de Oriente Medio, generando graves repercusiones en la economía mundial y provocando una crisis humanitaria de proporciones alarmantes. Los bombardeos continúan de manera ininterrumpida, con el Ministerio de Salud iraní reportando daños significativos en instalaciones críticas como el Instituto Pasteur de Teherán.
Pese a haber perdido a numerosos altos cargos políticos y militares, incluido el líder supremo Alí Jamenei -sucedido por su hijo Mojtaba-, el gobierno iraní mantiene una postura de resistencia inquebrantable. "Con la confianza en Dios Todopoderoso, esta guerra continuará hasta su humillación, deshonra, arrepentimiento permanente y seguro, y rendición", declaró el comando militar Jatam Al Anbiya en un comunicado oficial difundido por la televisión estatal.
Respuesta inmediata y consecuencias regionales
La réplica iraní al discurso de Trump fue inmediata y contundente. Mientras las autoridades israelíes reportaban cuatro heridos leves en la zona de Tel Aviv debido al lanzamiento de proyectiles, muchos ciudadanos se vieron obligados a celebrar la Pascua judía en refugios subterráneos para protegerse del fuego enemigo. "Esta no es mi primera opción", reconoció un escritor identificado como Jeffrey desde un búnker en Tel Aviv, "pero al menos aquí en el refugio podemos sentarnos y esperar a que pase".
La situación se ha complicado aún más con la participación activa del grupo proiraní Hezbolá en Líbano, que afirmó haber lanzado drones y cohetes contra el norte de Israel. Según cifras oficiales libanesas, los ataques israelíes han causado más de 1.300 víctimas mortales desde que estalló el conflicto bilateral el pasado 2 de marzo.
Negociaciones estancadas y exigencias maximalistas
Aunque Trump ha planteado recientemente la posibilidad de un acuerdo para poner fin a las hostilidades -argumentando que los nuevos dirigentes iraníes son "menos radicales y mucho más razonables" que sus predecesores-, Teherán ha rechazado oficialmente las propuestas de Washington, calificándolas de "maximalistas e irracionales".
"Se han recibido mensajes a través de intermediarios, entre ellos Pakistán, pero no hay negociaciones directas con Estados Unidos", precisó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, en declaraciones recogidas por la agencia ISNA.
Efectos económicos y preocupación internacional
El discurso beligerante de Trump generó inmediata preocupación en los mercados internacionales, con los precios del petróleo experimentando subidas superiores al 6% tanto en el Brent como en el West Texas Intermediate. El director gerente del Banco Mundial, Paschal Donohoe, expresó estar "extremadamente preocupado" por el impacto de la guerra en la inflación global, el empleo y la seguridad alimentaria.
La crisis se extiende también al estratégico estrecho de Ormuz, ruta marítima por la que transitaba una quinta parte del petróleo y gas mundial, actualmente cerrado por los Guardianes de la Revolución iraníes a los "enemigos" del país. Washington exige su reapertura total como condición indispensable para cualquier alto el fuego, mientras el Reino Unido prepara una cumbre de 35 países para debatir cómo restablecer la libertad de navegación en la zona.
China, por su parte, responsabilizó directamente a los "ataques ilegales" contra Irán como la causa primigenia del bloqueo del estrecho, exigiendo un cese inmediato de las hostilidades. Mientras tanto, en las calles de Teherán, ciudadanos como Musa Nowruzi, un jubilado de 57 años, juran resistencia inquebrantable: "Esta guerra lleva un mes. Tarde lo que tarde, seguiremos adelante. Resistiremos hasta el final".



