Irán jura venganza por muerte de líder supremo Jamenei y amenaza a EE.UU. e Israel
Irán jura venganza por muerte de Jamenei y amenaza a EE.UU. e Israel

Irán promete venganza histórica tras muerte de su líder supremo en ataques de EE.UU. e Israel

El gobierno iraní ha jurado vengar la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei, fallecido durante bombardeos conjuntos de Israel y Estados Unidos, desafiando abiertamente al presidente estadounidense Donald Trump, quien había amenazado con represalias sin precedentes si Teherán continuaba con sus acciones de retaliación.

Declaraciones beligerantes y luto nacional

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la venganza constituye un "deber y derecho legítimo" para la nación, mientras que Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, auguró "una lección inolvidable a los opresores internacionales" a través de un mensaje en redes sociales que imitaba el estilo característico de Trump.

"Ayer, Irán disparó misiles contra Estados Unidos e Israel, e hicieron daño. Hoy, les atacaremos con una fuerza que jamás han conocido", escribió Larijani en mayúsculas, reflejando la escalada retórica entre las potencias.

Las autoridades iraníes han decretado 40 días de luto nacional por la muerte de Jamenei, cuya hija, yerno y nieta también perecieron durante la ofensiva, según confirmaron medios estatales. Alí Hoseiní Jamenei, de 86 años, ejercía como líder supremo de Irán desde 1989, consolidándose como una figura central en la política regional y un adversario acérrimo de Occidente.

Balance de víctimas y ataques regionales

El ejército israelí declaró haber eliminado a 40 altos mandos iraníes durante las operaciones, incluyendo figuras clave como:

  • Mohamad Pakpour, jefe de los Guardianes de la Revolución
  • Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor
  • Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa
  • Alí Shamkhani, asesor cercano del líder supremo

La Media Luna Roja iraní reportó un total de 201 fallecidos y cientos de heridos, mientras que el poder judicial local afirmó que un ataque contra una escuela en el sur del país causó 108 muertes, aunque la AFP no pudo verificar independientemente esta información.

En respuesta, el ejército iraní ejecutó ataques contra bases estadounidenses en el Golfo y el Kurdistán iraquí, además de lanzar una lluvia de misiles sobre Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin que dejó al menos tres víctimas mortales en Abu Dabi y Tel Aviv.

Reacciones internacionales y tensión creciente

Donald Trump describió a Jamenei como "una de las personas más malvadas de la historia" y advirtió que respondería con "fuerza nunca antes vista" si Irán continuaba sus contraataques, instando simultáneamente a la población iraní a sublevarse contra el régimen.

Mientras tanto, tanto el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como Trump aseguraron que la operación militar continuaría "el tiempo que sea necesario", evidenciando la determinación de ambas potencias.

La situación se ha complicado con protestas proiraníes en Irak y Pakistán, donde multitudes intentaron asaltar misiones diplomáticas estadounidenses. En Karachi, al menos ocho personas murieron durante las manifestaciones, según reportes de servicios de rescate locales.

Transición de poder y futuro incierto

Con la muerte de Jamenei, Irán queda bajo el control de un triunvirato transitorio compuesto por:

  1. El presidente Masud Pezeshkian
  2. Gholamhosein Mohseni Ejeï, jefe del poder judicial
  3. Alireza Arafi, dignatario religioso miembro de la Asamblea de Expertos

Esta estructura de gobierno temporal fue anunciada oficialmente a través de las redes sociales del gobierno, mientras analistas internacionales especulan sobre el fortalecimiento de los Guardianes de la Revolución, profundamente arraigados en la economía nacional.

Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, declaró que con la muerte de Jamenei "la república islámica ha llegado efectivamente a su fin", aunque su postura como figura de transición hacia una democracia secular no cuenta con apoyo unánime entre la oposición.

El presidente israelí, Isaac Herzog, expresó su esperanza de que el enfrentamiento actual pueda dar paso a una "nueva era" para todo Oriente Medio, mientras las sirenas de alerta aérea y explosiones continúan sonando en Tel Aviv y el norte de Teherán, donde columnas de humo visibles desde la capital iraní testimonian la intensidad del conflicto.