Israel intensifica medidas administrativas en Cisjordania para consolidar control territorial
Mientras la Franja de Gaza continúa sumida en un complejo limbo posbélico, el gobierno israelí está implementando una serie de medidas administrativas en Cisjordania que buscan afirmar sus derechos de propiedad sobre la tierra y marginar progresivamente a las autoridades palestinas. Estas acciones, promovidas por figuras de extrema derecha dentro del gabinete del primer ministro Benjamín Netanyahu, son consideradas por sus patrocinadores como las más radicales desde la captura de Cisjordania durante la Guerra de los Seis Días en 1967.
Medidas para afirmar propiedad y expandir asentamientos
El gobierno israelí ha aprobado recientemente la creación de un registro de tierras en Cisjordania, argumentando que esta medida impedirá construcciones en terrenos que no pertenecen legalmente a los propietarios. Sin embargo, líderes palestinos sospechan que se trata de una estrategia para designar tierras no reclamadas como propiedad estatal israelí y posteriormente colonizarlas con asentamientos.
Esta decisión se suma a otra medida tomada la semana anterior, donde Israel decidió publicar los registros de propiedad de Cisjordania y agilizar los procedimientos para que ciudadanos israelíes puedan comprar bienes inmuebles a palestinos o desarrollar proyectos en áreas conflictivas como Hebrón, ciudad sagrada tanto para judíos como para musulmanes.
Reacciones y consecuencias para la Autoridad Palestina
Amir Daoud, principal supervisor de asentamientos de la Autoridad Palestina, ha declarado que las medidas israelíes "están diseñadas para predeterminar el destino del territorio palestino y socavar cualquier posibilidad futura de reclamar tierras o renegociar su estatus". Por su parte, Hagit Ofran, activista del grupo israelí antiasentamientos Peace Now, describe el registro como un remanente de administraciones anteriores que solo logró registrar aproximadamente un tercio de los propietarios privados.
"Es extremadamente exigente en cuanto a la información requerida y los costos que implica proporcionarla", explicó Ofran. "La postura habitual será que estas tierras son estatales a menos que se demuestre lo contrario, y demostrar lo contrario será muy, muy difícil".
Contexto político y financiero
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, autor intelectual de estas nuevas medidas, afirmó en una declaración que éstas "cambian fundamentalmente la realidad jurídica y cívica en Judea y Samaria y entierran la idea de un Estado palestino". Smotrich ha instado abiertamente al desmantelamiento de la Autoridad Palestina, aunque esta posición resulta excesiva incluso para Netanyahu.
Sin embargo, el primer ministro ha permitido que su ministro de finanzas retenga los ingresos fiscales recaudados en nombre de la Autoridad Palestina, expresando así su descontento con los fondos que esta organización destina a familias de palestinos involucrados en ataques contra israelíes. Esta retención representa aproximadamente el 70% de los ingresos públicos palestinos, con un total de 4.400 millones de dólares actualmente congelados por Israel.
Impacto humanitario y perspectivas futuras
Estephan Salameh, ministro de Finanzas palestino, advirtió la semana pasada que "lo que estamos viviendo no es una crisis pasajera, sino una amenaza existencial a las finanzas públicas, a la economía y a todo el proyecto nacional palestino impulsado por un gobierno israelí que ha decidido destruir a la Autoridad Palestina".
Las consecuencias humanitarias son palpables. Mohammad, un funcionario público palestino de 35 años y padre de tres hijos que prefirió no revelar su apellido, relató cómo un recorte de más del 40% en su salario lo ha obligado a trabajar como taxista a tiempo parcial. "¿Cómo voy a cubrir los gastos de una casa y de los hijos?", se preguntó. "Trabajamos solo para comer y beber, ¿es esto una vida? Quieren hacer cualquier cosa para que nos vayamos de aquí, pero yo no me voy a ninguna parte".
Mientras las potencias mundiales aún respaldan a la Autoridad Palestina como precursora de un futuro Estado palestino, y los asentamientos israelíes continúan siendo ampliamente condenados por violaciones al derecho internacional en territorios ocupados, la realidad sobre el terreno se transforma rápidamente. Las negociaciones para la creación de un Estado palestino, mediadas por Estados Unidos, permanecen estancadas desde 2014, y la mayoría de los israelíes las consideran inviables tras la última guerra en Gaza.



