Israel justifica su ofensiva contra Irán como contención de una amenaza global
La guerra entre Israel e Irán no se limita a enfrentamientos con misiles, ataques y operaciones militares directas. También se desarrolla en el ámbito del relato y la narrativa estratégica. En una entrevista exclusiva, el portavoz en español de las Fuerzas de Defensa de Israel argumentó que la ofensiva de su país es una acción de contención frente a lo que describió como una amenaza regional y global de proporciones significativas.
Una guerra presentada como defensiva
Al ser consultado sobre el propósito de la ofensiva, el portavoz respondió con una frase que encapsula toda su interpretación del conflicto: “Estamos conteniendo una amenaza y estamos cambiando, te diría, mejor dicho, el balance de poder, el equilibrio del poder en el Medio Oriente”. A partir de esta premisa, construyó una justificación que integra elementos de seguridad nacional, geopolítica y presión militar sobre Teherán.
Uno de los ejes centrales de su mensaje fue que Israel no se percibe a sí mismo como un actor que amplía la guerra, sino como una nación que busca impedir una amenaza mayor. En esta línea, sostuvo que el objetivo primordial es evitar que el régimen iraní conserve la capacidad de golpear a Israel y a sus aliados mediante misiles, milicias y estructuras regionales afines. “Queremos garantizar que el régimen iraní no represente nunca más una amenaza existencial para el Estado de Israel”, afirmó de manera contundente.
Además, planteó que la estrategia actual apunta a deteriorar la capacidad operativa de Irán: “Se trata de degradar este aparato militar de tal manera de que pueden tener intenciones grandes, pero no tendrían ya los medios para llevar adelante un ataque de este tipo”. Bajo esta lógica, el portavoz presentó a Irán no solo como un adversario directo de Israel, sino como el núcleo de una red regional que incluye a grupos armados aliados, insistiendo en que la confrontación debe entenderse como parte de una disputa más amplia por el orden en Medio Oriente.
Operaciones militares y resultados declarados
Durante la conversación, el vocero también atribuyó a Israel una serie de operaciones contra figuras de alto nivel del aparato iraní. “Nosotros eliminamos ayer a Ali Larijani, que era el líder de facto del régimen desde el pasado 28 de febrero”, declaró. Luego añadió: “También ayer, por ejemplo, eliminamos también a Suleimani, que es el jefe de las guardias Basich”. Más que presentar estos hechos como una demostración de victoria, los enmarcó como parte de una política de protección y debilitamiento del liderazgo adversario.
Según su versión, el objetivo no es solo responder a agresiones, sino erosionar la capacidad de decisión y de agresión del régimen iraní. Este punto destaca la delicada naturaleza de la entrevista, donde el portavoz habla desde una lógica militar de legitimación, sin adoptar una posición neutral. Además, afirmó que la ofensiva ya ha producido resultados concretos en el terreno militar, asegurando que en las primeras 24 horas lograron superioridad aérea en Irán.
Proporcionó dos cifras especialmente sensibles: “Hasta hoy en día, 19 días de guerra, hemos neutralizado el 85% de los sistemas antiaéreos iraníes” y “hemos también, en este momento, neutralizado el 75% de las plataformas de lanzamiento de misiles balísticos por parte de Irán”. Estas declaraciones buscan reforzar la narrativa de un cambio en el equilibrio regional.
La disputa por el equilibrio regional y la amenaza global
Cuando se le preguntó si Israel está intentando recomponer el equilibrio en Medio Oriente, el portavoz no esquivó la tesis. “Me sacaste las palabras, exactamente”, contestó, antes de insistir en que el balance regional ya empezó a cambiar. Según dijo, durante años Irán actuó con ventaja estratégica, y hoy enfrentaría un escenario distinto debido a la respuesta israelí y al alineamiento de otros países.
El portavoz también buscó sacar el conflicto del marco estrictamente bilateral. En su lectura, Irán no representa solo una amenaza para Israel, sino para la seguridad global. “Irán, claro que es un desestabilizador a nivel mundial”, afirmó. Luego endureció todavía más el tono al decir que lo que está en juego no es simplemente una confrontación regional, sino un choque de modelos políticos y de seguridad: “Acá está luchando el mundo libre contra el mundo teocrático”.
Esta narrativa permite a Israel presentar su ofensiva no solo como una respuesta militar, sino como una acción con efectos más amplios. En palabras del portavoz: “En el momento que Israel obtenga seguridad, todo el Medio Oriente va a obtener seguridad y todo el globo a nivel global va a haber muchísima más seguridad”. Así, la guerra se enmarca en un contexto de seguridad internacional, justificando las acciones israelíes como necesarias para la estabilidad mundial.



