Líbano arrastrado al conflicto de Medio Oriente con cifras devastadoras
En medio de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, el territorio libanés vuelve a convertirse en campo de batalla debido a la presencia de grupos aliados del régimen iraní. Las cifras oficiales revelan una tragedia humanitaria de proporciones alarmantes tras apenas una semana de hostilidades intensificadas.
Balance trágico con rostro infantil
El ministro libanés de Salud Pública, Rakan Nasreddine, confirmó este domingo que la ofensiva aérea israelí ha dejado 394 personas fallecidas, entre ellas 83 niños, y 1.130 heridos. A estas cifras se suman 517.000 desplazados, de los cuales aproximadamente 117.000 se encuentran albergados en centros de acogida temporales.
La crisis se desató cuando el grupo chiita libanés Hezbolá, aliado estratégico de Irán, lanzó ataques contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei. Esta acción desencadenó una respuesta militar israelí masiva que ha sumido a la población civil libanesa en lo que muchos describen como "una pesadilla recurrente".
Masacres y destrucción sistemática
Solo este domingo, al menos 19 personas murieron cuando un edificio de tres plantas en la localidad de Sir al Gharbiya, al sur de Líbano, colapsó tras un bombardeo israelí. La Agencia Nacional de Noticias libanesa documentó el incidente como parte de una campaña sistemática de ataques.
Nasreddine también destacó la incursión israelí del sábado en Nabi Chit, donde decenas de bombardeos como apoyo aéreo dejaron cerca de 40 muertos en varias aldeas de la zona oriental, constituyendo la mayor masacre registrada hasta la fecha en este nuevo ciclo de violencia.
Testimonios de una población traumatizada
"No pensé que esto se repetiría", declaró entre sollozos Lubna Saad, una mujer de 42 años que ya había vivido el desplazamiento durante el conflicto de 2025. "Creía que habíamos regresado a casa y que había terminado", añadió a la AFP, reflejando la desesperación de miles de libaneses.
En el improvisado refugio de una escuela secundaria, donde las mujeres tienden ropa sobre las ramas de los árboles, la maestra Nohad Arkan, de 33 años, manifestó su agotamiento tras una noche huyendo del sur del Líbano: "No había ninguna razón para que esta guerra se repitiera, y llega en el peor momento. Tengo la sensación de vivir una pesadilla y espero despertarme".
Guerra que nunca terminó realmente
Para muchos habitantes de las zonas fronterizas, el conflicto nunca cesó completamente. A pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, Israel continuó bombardeando áreas limítrofes con el objetivo declarado de aniquilar posiciones de Hezbolá y neutralizar a sus líderes.
"Nadie está seguro, nadie puede cultivar sus tierras ni vivir con normalidad", suspiró Mohamad Ali Taqi, trabajador de 50 años procedente de la ciudad fronteriza de Markaba, quien resume la situación de inseguridad permanente que afecta a las comunidades agrícolas.
Posiciones enfrentadas y continuidad del conflicto
Las autoridades israelíes defienden que todos sus ataques son de "precisión quirúrgica" dirigidos exclusivamente contra objetivos militares enemigos. Mientras tanto, Hezbolá continúa lanzando ataques de impacto limitado contra objetivos militares en el norte de Israel, manteniendo viva la espiral de violencia.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo Líbano, país ya afectado por múltiples crisis económicas y políticas, se ve arrastrado nuevamente a un conflicto regional cuyas consecuencias humanitarias siguen ampliándose día a día.



