El presidente Donald Trump volvió a provocar una tormenta diplomática al publicar en su red Truth Social un mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense y la frase “Estado 51”. La imagen apareció un día después de que un periodista de la cadena Fox News dijera que, tras una llamada telefónica, el republicano está considerando “seriamente” incorporar al país caribeño a Estados Unidos.
La insinuación no pasó desapercibida en Caracas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses, defendió la soberanía del país y aseguró que “jamás estaría previsto” algo así.
Pero Venezuela no es el primer territorio sobre el que Trump ha fantaseado con expandir las fronteras estadounidenses. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, el mandatario retomó y amplificó una vieja obsesión: anexiones, compras y el control estratégico de otros países o territorios. Estas son algunas de las naciones que han aparecido en su lista del “estado 51”:
Canadá: la primera provocación
Uno de los primeros blancos de sus comentarios fue Canadá. Trump llegó a bromear públicamente con la idea de que el vecino del norte se convirtiera en el estado número 51, en medio de tensiones comerciales y disputas energéticas. Aunque sus declaraciones fueron interpretadas inicialmente como bromas políticas o mensajes de presión económica, en Ottawa generaron incomodidad diplomática y críticas de distintos sectores políticos y sociales.
Groenlandia y el interés estratégico en el Ártico
Otro de los casos más sonados fue Groenlandia. Trump ya había intentado comprar la isla, un territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca, durante su primer mandato y volvió a insistir en su importancia estratégica por sus recursos naturales y su ubicación militar en el Ártico. Groenlandia y Dinamarca rechazaron de plano sus intenciones, pero a fin de abordar las preocupaciones de Estados Unidos, en particular en materia de defensa, este año se constituyó un grupo de trabajo tripartito. Según medios como la cadena británica BBC, Washington negocia la instalación allí de tres nuevas bases militares, que serían territorio soberano de Estados Unidos. Cabe mencionar que, en virtud de un acuerdo de defensa de 1951, actualizado en 2004, las fuerzas armadas estadounidenses ya tienen un gran margen de maniobra para desplegar instalaciones en territorio groenlandés, siempre y cuando avisen previamente a las autoridades danesas. “Me es difícil entrar en los detalles de las conversaciones que tienen lugar en el seno del grupo de trabajo, pero hemos superado ciertas etapas en la buena dirección”, dijo el martes el primer ministro de la isla ártica, Jens-Frederik Nielsen, en un evento de la capital danesa, el Copenhagen Democracy Summit.
Panamá y el Canal
Trump también ha lanzado comentarios sobre Panamá y el control del Canal interoceánico, una infraestructura históricamente sensible para Washington. Aunque no habló directamente de anexión formal, sí insinuó que EE. UU. debería recuperar influencia sobre una de las rutas comerciales más importantes del mundo, ya que, según él, empresas vinculadas a China ejercen influencia en el Canal. Ya en febrero de 2025, la administración Trump logró que el Estado panameño cancelase el acuerdo económico que le unía a la Nueva Ruta de la Seda del gigante asiático. A eso se suma que, en enero de este año, el Tribunal Supremo de Panamá dictaminó en contra del derecho de una empresa respaldada por Hong Kong a operar puertos clave en el Canal de Panamá.
Cuba y la presión regional
Tras firmar el 1°. de mayo una orden ejecutiva que amplía las sanciones contra el gobierno cubano, el republicano aseguró que podría “hacer lo que quisiera” con Cuba, dentro de una retórica más agresiva hacia gobiernos latinoamericanos adversarios de Washington y en medio del cerco petrolero que impuso tras la captura de Maduro. “¿Saben? Toda mi vida he oído hablar de Estados Unidos y Cuba. ¿Cuándo lo hará Estados Unidos?”, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca. “Creo que tendré el honor de tomar Cuba”, añadió. “Ya sea que la libere o la tome, creo que podría hacer lo que quisiera con ella. Quieren saber la verdad. Son una nación muy debilitada en este momento”.
¿Por qué Venezuela?
En el caso venezolano, la idea aparece en un contexto particularmente delicado tras la captura de Maduro en enero y cuando Trump afirma que Estados Unidos controla los negocios petroleros desde entonces. El mapa difundido por Trump, sin embargo, omitía el territorio del Esequibo, actualmente en disputa entre Venezuela y Guyana ante la Corte Internacional de Justicia. Esta región es considerada una de las zonas con mayor riqueza petrolera del mundo, con reservas probadas que superan los 11.000 millones de barriles.
Más allá de si estas propuestas tienen viabilidad real —algo que requeriría aprobación del Congreso estadounidense y aceptación del país involucrado—, los comentarios del mandatario reflejan una política exterior cada vez más confrontativa y basada en mensajes virales. En América Latina, donde la memoria de las intervenciones estadounidenses sigue siendo sensible, la idea del “estado 51” deja de verse como una simple provocación y empieza a interpretarse como una señal política más amplia sobre el papel que Trump quiere jugar en la región.



