Pakistán intensifica bombardeos en Kabul y ataca depósitos de combustible en Afganistán
Pakistán bombardea Kabul y ataca depósitos de combustible en Afganistán

Pakistán intensifica ofensiva aérea contra territorio afgano

El régimen talibán en Afganistán denunció este viernes 13 de marzo una nueva serie de bombardeos por parte de Pakistán que afectaron múltiples regiones del país, incluyendo la capital Kabul, en lo que representa una escalada significativa de las tensiones entre ambas naciones.

Cuatro víctimas mortales en ataques residenciales

Según las autoridades afganas, los ataques aéreos paquistaníes dejaron un saldo de al menos cuatro personas fallecidas y quince heridas en zonas residenciales de Kabul. El portavoz de la Policía de Kabul, Khalid Zadran, confirmó que entre las víctimas se encuentran mujeres y niños, lo que ha generado indignación entre las autoridades talibanes.

El portavoz del régimen afgano, Zabihullah Mujahid, declaró a través de la red social X (anteriormente Twitter) que "el régimen militar paquistaní ha bombardeado nuevamente Kabul, Kandahar, Paktia, Paktika y algunas otras zonas". En su mensaje, Mujahid enfatizó que "en algunos lugares atacaron viviendas de civiles, lo que ha provocado la muerte de mujeres y niños".

Infraestructura civil afectada en Kandahar

Los bombardeos también alcanzaron objetivos estratégicos en el sur de Afganistán, específicamente un depósito de combustible de la aerolínea privada Kam Air ubicado cerca del aeropuerto internacional de Kandahar. Este depósito suministra combustible tanto a aerolíneas civiles como a aeronaves de Naciones Unidas, según confirmaron fuentes talibanes.

Kandahar es particularmente significativa por ser la ciudad donde reside el líder supremo talibán, Hibatullah Akhundzada, lo que añade una dimensión simbólica a los ataques. La destrucción de infraestructura civil vinculada a la aviación representa un golpe a las operaciones humanitarias y comerciales en la región.

Condena enérgica y amenaza de represalia

El portavoz Mujahid expresó la posición oficial del Emirato Islámico con palabras contundentes: "El Emirato Islámico condena este crimen y esta agresión flagrante en los términos más enérgicos, y, si Dios quiere, esta injusticia no quedará sin respuesta".

Esta declaración se produce en un contexto de creciente tensión, luego de que el pasado domingo el ministro de Defensa talibán, Mohammad Yaqoob Mujahid, advirtiera que Kabul respondería militarmente si Pakistán volvía a bombardear la capital afgana. El ministro aseguró que las fuerzas talibanes están preparadas para un conflicto prolongado, indicando que la escalada podría intensificarse significativamente.

Contexto de una escalada en desarrollo

Los ataques del 13 de marzo ocurren exactamente dos semanas después de que Pakistán bombardeara Kabul el pasado 27 de febrero, marcando el inicio de la actual escalada entre ambos países. Este conflicto fronterizo ya ha dejado decenas de muertos en ambos lados, según reportes de diversas fuentes internacionales.

Pakistán ha justificado sus acciones alegando que sus ataques en territorio afgano tienen como objetivo bases del grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), también conocidos como talibanes paquistaníes. Las autoridades paquistaníes responsabilizan a este grupo de la violencia en su país y afirman que operan con el respaldo de los talibanes afganos.

Sin embargo, el Gobierno talibán ha negado categóricamente estas acusaciones, afirmando que el TTP no opera desde territorio afgano ni utiliza su territorio para planificar ataques contra Pakistán. Esta discrepancia fundamental en las narrativas de ambos países complica cualquier posibilidad de resolución diplomática inmediata.

Implicaciones regionales y perspectivas futuras

La situación representa una crisis significativa para la estabilidad regional, con potenciales repercusiones internacionales. La participación de infraestructura vinculada a operaciones de Naciones Unidas añade una dimensión humanitaria preocupante al conflicto.

Analistas regionales observan con preocupación cómo esta escalada podría desestabilizar aún más una región ya afectada por conflictos prolongados. La amenaza de represalias por parte de los talibanes, combinada con la determinación paquistaní de perseguir lo que considera amenazas a su seguridad nacional, crea un escenario propicio para una confrontación más amplia.

La comunidad internacional sigue de cerca estos desarrollos, consciente de que cualquier conflicto abierto entre Pakistán y Afganistán tendría consecuencias humanitarias graves y podría afectar los frágiles equilibrios de poder en Asia Central y del Sur.